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He recibido un maravilloso comentario de No sólo deseo contestarle a ella, sino aprovechar para hacer una reflexión pública como escritora. No sé a vosotras, pero poder discutir tu trabajo es tan satisfactorio o más que escribir el relato en sí mismo. La cosas que comento aquí supongo que ya las habrás intuido, pero siento la necesidad de explicar que me tomo un largo tiempo tomando decisiones y no hago nada "porque sí". Capítulos 15 y al 16 El estas dos partes quería hablar de varias cosas, pero sobretodo remarcar que la protagonista es una persona normal. No quería que comenzara la acción y ella repartiera bofetones porque “¡Dios, parecía haber nacido para ello!” o algún recurso parecido que me desagrada tanto en libros y películas. En ese momento, ella es simplemente inútil. Como seríamos la gran parte de nosotros. No sabe defenderse, no sabe lo que tiene que hacer. Estas cosas no se conocen por osmosis, ni por un recuerdo atávico de tus antepasados guerreros. Tienes que aprender las normas de la guerrilla como tienes que aprender tantas cosas de las que no sabes nada. Así que, obviamente, ya que es una chica lista, huye y se esconde, pero tampoco sabe si hace bien en parar de correr. La escena recurrente del sueño: me quedo bajo la cama viendo como se acercan los pies del asesino o decido salir por la galería y descolgarme por los tendederos. Quizá al fondo del patio de luces quedo atrapada, pero posiblemente habrá una puerta que quizá pueda forzar. De toda la experiencia hay varias cosas a destacar. Ha pasado su primer encuentro con la violencia y ha logrado sobrevivir. ¿Cuántos de nosotros han visto algo más fuerte que una pelea ligera? ¿Alguien ha visto a gente pegarse tiros? ¿Un disparo a bocajarro ante nuestros ojos? Espero que no. Ella sabe que el miedo es lo que la paraliza y se da cuenta totalmente que es una niña indefensa. La posibilidad de que los demás puedan hacerle daño y ella no pueda defenderse es aterradora y además una realidad. En el mundo dónde vivimos, tiene muchas características que la hacen vivir cómodamente: es una chica guapa –con todas las ventajas que eso supone-, es inteligente y cultivada, tiene un trabajo fijo y es de clase media, media-alta. Las dotes que necesita para desenvolverse y ser respetada en nuestra sociedad ya las tenía. Se sentía segura. En el mundo donde ha caído no conoce las normas y carece de las aptitudes más básicas. El bofetón psicológico es brutal. Estás en la parte final de la cadena alimenticia. La rabia que siente consigo misma por no estar preparada, va a ocasionar una actitud en ella que va a marcar gran parte de la historia. El No dejaré que vuelvan a tener poder sobre mí (ver parte 17). Perder los nervios al final creo que resume el estado de frustración que tenía durante esa semana y los días previos en el hospital. Acaba de sobrevivir, y eso pone en perspectiva muchas cosas. Y el plan de Elena no ha salido como esperaba. Es un mundo dónde no puedes quedarte pensando que está todo controlado. Me pareció revelador que la primera salida con el grupo acabase como un completo desastre. Nada de “Ostia, esta gente sabe lo que hace, voy a ponerme en sus manos”. Capítulo 17 (sin spoilers exactamente sobre el 18) Sobre el capítulo 17 y luego el 18, los he creado para hacer una inmersión psicológica de la Tequila del presente. Hasta ahora hemos oído sus pensamientos sobre sus amigas, su marido, lo que sucedió… pero siempre desde los capítulos del pasado. Quería que viéramos hasta qué punto esta mujer ha cambiado. Elena lleva mucho tiempo en esto, y una persona inteligente y centrada como ella, sabe que no se puede sobrevivir ni estar lo bastante cuerdo si te dejas arrastrar por la parte más sombría de las experiencias que viven. El “horror” debe quedar como una faceta más, no dominar tu vida. En parte es una de las razones por las que esta comunidad vive en ese pueblo idílico, y la casa de Elena es un lugar soleado, rústico y agradable. Es una forma de compensar. Además, como escritora me ha parecido un contraste muy interesante en lugar de meter constantemente a los personajes en cuartuchos sucios y sin iluminación. Creo que estos espacios retorcidos dan ambiente al relato pero le quitan parte de la verosimilitud (jejejee) que busco. Esa es la diferencia principal entre Elena y Tequila. Elena ha asimilado esta vida como propia. Tequila, que lleva mucho menos, en el fondo sigue viéndolo como un proceso transitorio. Es un disfraz que podrá quitarse. Si fuera capaz de plantearse a largo plazo que eso es así y no va a cambiar, su actitud variaría posiblemente. Si quieres tener un mínimo de luz en tu vida, no puedes pasarte el tiempo encorvado, autodestruyéndote. El mundo donde ahora vive Tequila, cuyas normas son especialmente las de Elena, tiene una moral distinta. Haz lo que quieras, vive cómo quieras, eso no es lo que nos importa de ti. Y una vez fuera de su círculo social –tras ese 15 de agosto- Tequila aprende que ha pasado gran parte de su vida bajo el yugo de qué dirán. Ya lo sabía, no es tonta. Pero ahora ve una alternativa. En el capítulo 1 tenemos a una joven bien que es muy vergonzosa respecto a su relación con los hombres. Principalmente por una cuestión de orgullo y miedo al rechazo. Tienen que arrastrarla a la mesa de billar. Necesita que sus amigas estén metidas en el ajo para ella poder disfrutar del flirteo. Antes era todo reflexión, Ahora es ¡esto me atrae, a esto voy! Después de todo ¿quién puede juzgarla? En serio ¿quién tiene poder para opinar? Sólo las personas a quienes tú les des poder. Si se lo quitas, se acabó el problema. Quería hacer mención sobre el recuerdo de la relación sexual con el jamaicano, un tipejo que ya conoceremos más adelante. Todo el proceso es liberador. El acto sexual es sólo una experiencia más. Dado el tabú que aún existe en nuestra sociedad con el tema –no nos engañemos, no nos follamos a todo el que queremos aunque no tengamos compromisos- es una de las barreras a romper. Parte del cambio en ella que iremos viendo, es la destrucción sistemática de las paredes que constriñen su percepción –ya sabemos que ahora trabaja como rastreadora, siguiendo rastros que nadie más ve- y para ello hay que acabar con la forma en la que tenemos ordenado el mundo. Es un proceso de cambiar el “yo nunca podría, qué asco” o “me llama la atención pero soy demasiado digna” a decidir pasar por la experiencia y salir más fuerte. Es un “no hay para tanto, puedo resistirlo”. Porque lo que nos hace poner los frenos muchas veces no somos nosotros y lo que nos apetecería probar, sino el pensar que alguien pueda enterarse de que lo has hecho o simplemente que lo has considerado y no quieres que esa persona pueda juzgarte. Así que no lo haces. Pero Elena le ha enseñado a aprender a distinguir los sentimientos que vienen de dentro de los que vienen impuestos desde el exterior. Ese proceso de quiero/lo hago y aprender cómo funciona tu cabeza para censurarte es uno de los temas principales de las vivencias de la mujer. El capítulo 18 es el final de ese viaje mental, en la que vamos a enterarnos de cómo está viviendo algunos sucesos de los que no ha hecho mención en el Ahora. Tras este paréntesis “psicológico” vamos a entrar en el peliagudo tramo de la historia de “¿Quiénes son los otros?” . Quedo inmensamente agradecida a todos los que han decidido compartir conmigo sus experiencias sobre los capítulos que voy colgando. Me ayudan a calibrar qué partes debo ajustar y si las decisiones que tomo son correctas. . .
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