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EL PACTO · NOCHE 7 · Entre humanos

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 Los días son cortos y las noches son las dueñas de nuestro tiempo. Los vientos helados corren entren los árboles y se cuelan por las rendijas de las casas. Los espíritus perdidos en la nieve no dejan huella en el suelo y buscan arrimarse a nosotros para robarnos el cálido aliento. Es la hora de refugiarse cerca del fuego y darnos calor unos a otros. Acercaos, preciosos.

 

¿Os habéis limpiado? ¿Habéis dado la ofrenda al fuego? ¿Os habéis presentado a las llamas? Entonces estamos preparados para avanzar un poco más en la historia. 

Tenemos ya dos compañeros de viaje, uno ansioso por agradar, el otro decidiendo aún si le apetece hacer el camino en solitario.

Si querían parecer humanos y mezclarse sin ser descubiertos, tenían que comportarse como tales. Y eso suponía…

 

Séptima noche: Entre humanos

 

Tras caminar sin descanso durante largo tiempo, siempre hacia el norte, llegaron a un pueblo de grandes dimensiones, con una avenida principal llena de edificios y abarrotada de transeúntes y comercios ambulantes atendidos por vociferantes tenderos que les ofrecían sus mercancías al pasar. La demonio se detuvo en algunos puestos y ojeó las esterillas trenzadas tendidas en el suelo y sobre viejas carretillas, husmeando entre telas y baratijas, envases de porcelana y rollos de cáñamo. Cuando el cazador se alejaba unos pasos, ella le cogía suavemente del brazo y lo detenía asegurándole que sólo sería un instante.

 

- Si vuelves a detenerme, te haré daño –la avisó, hastiado ya de tantas interrupciones.

 

- Oh vamos, espera un momento.

 

El antiguo se desprendió sin brusquedad y siguió su camino, apartándose hábilmente de los vendedores que le salían al paso con rábanos, coles y otros productos. La demonio le dio alcance bastantes metros más adelante, guardando varias prendas en su cesto. El cazador pudo oír perfectamente el tintineo de las monedas que llevaba colgadas de su cuello bajo la ropa.

 

- Podías esperarte un poco- le recriminó la demonio sin acritud.

 

- No.

 

- ¿Cómo vas a poder entenderlos si no sabes cómo viven? Qué comen, cómo comercian…

 

- No necesito entenderles. Sólo los cazo.

 

La demonio se recolocó las bandas de su mochila mientras ponía los ojos en blanco y elevaba un lado del labio superior, imitando un gesto sarcástico que había aprendido de los humanos.

 

- Claro, y por eso tienes que esconderte bajo una de sus pieles. Porque has pasado tanto tiempo al otro lado del umbral que ya no sabes cómo piensan, ni qué medios tienen para defenderse de ti. Usan otros conjuros y han desarrollado nuevas defensas. Los caminos están llenos de unos malditos pórticos que nos descubren y nos carbonizan.

 

- ¿De qué estás hablando? –resopló el antiguo, irritado -Yo he pasado por debajo de uno de ellos. Me despojó del disfraz ante los clérigos, pero no me hizo nada.

 

La demonio bajó la cabeza. El ala de su sombrero de bambú le ocultó la expresión mientras su voz le llegaba en un lento susurro.

 

- He visto a seres del umbral arder en llamas al cruzar el pórtico. Retorcerse por el dolor. Quedar marcados de manera que muchos no podían disfrazarse siquiera. No sólo los distinguían los hombres santos y los locos, sino también la gente normal: campesinos, vendedores, soldados, niños… todos los que los veían acercarse les hacían el signo. Los perseguían como a perros salvajes. Estaban tan debilitados que casi no podían defenderse. No les daban tregua ni podían encontrar refugio para descansar. En todas partes colgaban amuletos y los enterraban en las encrucijadas… Los monjes organizaban batidas para someterlos y destruirlos. No ahuyentarlos de vuelta al portal. Destruirlos. Quedaban convertidos en polvo.

 

Levantó la mirada y se encontró con la expresión vacía del antiguo, que quiso interpretar como incredulidad o sorpresa.

 

- Que no te haya afectado a ti, –protestó ella- no quiere decir que no lo haga con el resto.

 

El cazador la miró por encima del hombro sin detenerse.

 

- ¿Y a ti?

 

- Yo soy una cazadora. No una entidad menor.

 

Le pareció que el cazador se sonreía aunque su rostro humano no varió lo más mínimo.

 

- No seré un antiguo, pero soy poderosa –clarificó la demonio, remarcando lentamente cada palabra con tono ofendido- Y lo más importante, sé en que lugar me muevo. Sé camuflarme, sé no llamar la atención si quiero. Tú ni siquiera puedes entrar en una taberna sin que tras un rato todo el mundo se de cuenta que no sabes qué pedir, ni con qué pagar. Y aunque lo supieses, no sabrías cuando fingir que te está afectando el alcohol.

 

Vía abajo había una garita de soldados. Los hombres estaban sentados en el porche, con las piernas colgando mirando pasar a la gente y piropeando a las chicas. Los que no estaban de guardia llevaban las casacas desabrochadas y los gorros ladeados. Portaban tazas de licor en la mano y parecían achispados. Cuando pasaron por delante, los hombres dirigieron a la cazadora una retahíla de galanterías más o menos acertadas, aunque muchos querían ser más agradables que groseros. La demonio les dirigió una sonrisa espléndida, aleteando las pestañas y siguió con su andar oscilante, como un pequeño sauce mecido por el viento. Oyó las exclamaciones de furor detrás, vitoreando su gesto.

 

- ¿Y eso no es llamar la atención? – le recriminó el antiguo.

 

La exiliada desestimó su comentario con un gesto de la mano.

 

- Eso no es llamar la atención. –apuntó sin perder la sonrisa- Es causar sensación.

 

El demonio no pareció encontrarle la gracia a su comentario.

 

- Oh, vamos. –siguió ella- La verdad es que no me recordarán tras unas copas más. Hay montones de chicas por aquí. Yo al menos no parezco una amenaza, ni fuera de lugar como si me hubiesen soltado de golpe en medio de los campos. ¿Has visto cuantos soldados hay aquí?-le preguntó cambiando repentinamente de tema- ¿Sabes porqué razón? No, no lo sabes. Tampoco sabes que cerca de aquí hay dos templos importantes, con muchos fieles. Ni que unos kilómetros más al noreste vive uno de los que traspasaron el portal para no volver.

 

- ¿Quién?

 

- Un exiliado, como yo. Sólo que él ha decidido aposentarse de verdad aquí, como un señor de la guerra más. Hay que ir con cuidado al entrar en su territorio. Es un manipulador. Pero claro, por supuesto… tú ya sabes dónde empiezan sus dominios y cómo evitar a sus guardianes.

 

Su puya no logró ninguna respuesta. El cazador estaba menos comunicativo de lo que era habitual.

 

- Dentro de unas horas anochecerá –avisó la exiliada- y estaría bien encontrar refugio.

 

El antiguo ignoró su propuesta sin aminorar el paso. Esquivaron un par de vendedores que casi les estamparon sus mercancías en la cara. Parecían competir a gritos y en sacarle algún ojo a la posible clientela.

 

- He dicho que tenemos que encontrar refugio –insistió ella- Una posada.

 

- ¿Para qué?

 

- Te lo he dicho muchas veces. Porque quiero tomar un baño y descansar un poco.

 

- No estoy cansado.

 

Esquivando los espolones de un pollo gritón, la demonio objetó: - Estás sucio. Tu ropa está manchada.

 

- No me importa. Ya me lavaré en una fuente y robaré algo que ponerme.

 

La exiliada soltó un suspiro y buscó otra aproximación para razonar con él.

 

- Tenemos que comer. Tú nueva carne lo necesita. A pesar de que se alimenta de tu esencia, necesita otro tipo de sustento, algo de este lado del portal. Si no se lo das, se desmoronará. Te aseguro que será muy desagradable, porque a tu nueva piel no le gustará morirse. Y peleará por no hacerlo. Mírate. Los pliegues están resecos, posiblemente está ajada al tacto. Te mueves como un carro con los ejes llenos de hierbajos, casi me parece oírte crujir a cada paso. Sé que no confías en mí, pero hazme caso, antiguo. Por una vez. O no podrás cumplir el pacto.

 

Él ni siquiera pareció haberla escuchado. Pero tras un rato le vio mirarse la palma de las manos.

 

 

La demonio conocía una buena posada en el pueblo. Tomaron una habitación en la parte de atrás del segundo piso, lejos de las salas comunes de la planta baja, donde varios viajeros compartían un mismo dormitorio y una rudimentaria cocina. La pequeña cazadora se aseguró de que los baños estaban disponibles y que podrían disfrutar de una cena que se les servirían en su habitación. Pagó por adelantado a la amable y servicial posadera, que tomó un tono autoritario y cortante al dirigirse a una de las jovencitas que limpiaba tras el mostrador.

 

La camarera les guió solícitamente hasta su habitación en el segundo piso entre reverencias. Les ofreció una pequeña sala adornada con sencillez, pero limpia y bien ventilada, llena de luz que entraba a raudales por un gran ventanal desde el que se disfrutaba de una buena vista sobre la orilla del río. Tras asomarse y disfrutar de la brisa que atenuaba los pesados olores de la villa, la demonio se mostró complacida y despidió a la joven con una monedita que ésta agradeció avergonzada.

 

Dejó la cesta sobre una de las dos camas y deshizo el hatillo, esparciendo sus pertenencias sobre la colcha de brillantes colores. Había varias mudas, afeites, un par de peines, un cazo y diferentes herramientas para cocinar, un saquito de arroz y plantas secas. También dinero tintineante. Probó la cama libre y se estiró en ella, dando un suspiro de satisfacción.

 

- Tiéndete, pruébala.

 

- ¿Para qué?

 

- Para poder descansar en ella. Tiene un buen colchón, relleno de paja y trapos. No huele a ratones.

 

El antiguo la miró desde la puerta, de dónde no se habían movido desde que la camarera los había dejado solos.

 

- Sigo sin entender qué hacemos aquí. Estoy perdiendo el tiempo. Comemos algo y me voy.

 

La exiliada se sentó en el lecho y lo observó con expresión seria. Su tono al hablar fue reposado y conciliador.

 

- Hay que dar descansos al cuerpo. Tampoco es bueno viajar de noche. Sólo lo hacen los maleantes. Las ropas se ensucian demasiado, hay que lavarlas. El pelo se enreda, los dientes se llenan de polvo. No puedes parecer un mendigo, tampoco son vistos con buenos ojos.

 

Rebuscó en su cesto, que parecía no vaciarse nunca y sacó unas mudas grandes y de aspecto masculino.

 

- Tengo ropa para ti. La he comprado en el mercado mientras no te dignabas a aminorar el paso.

 

Ni un parpadeo. Intentar lograr algo de este ser era casi imposible. No esperaba que le diera las gracias, pero sí que al menos se acercase para comprobar si lo que había elegido era de su agrado. No parecía importarle. Se rindió. Extrajo varios objetos de dentro de un pañuelo.

 

- Primero nos bañaremos, luego comeremos y descansaremos. Partiremos mañana por la mañana, ya sin interrupciones. Coge este trozo de jabón y estas ropas limpias y sígueme.

 

Bajaron de nuevo las escaleras y se dirigieron a la parte trasera de la posada. El calor se filtraba por todas las rendijas. La demonio le indicó una puerta que llevaba a los baños masculinos y que se desvistiera y se lavara en las tinas de agua caliente hasta eliminar cualquier rastro de suciedad, incluyendo el cabello y el interior de la boca, pero sin tragarse el agua. Le recomendó encarecidamente que no permaneciese mucho tiempo en el líquido porque hacía poco que había adoptado su nueva piel y no era bueno que se reblandeciese en exceso. Y que después fuese directamente a su habitación y la esperase allí.

 

Con la sensación de que su acompañante le estaba haciendo perder el tiempo miserablemente, el cazador entró en una sala llena de vapor blanquecino y vio seis barreños de madera llenos de agua humeante. Varios estaban ocupados. Un hombre en ropa interior que se estaba poniendo los pantalones levantó la vista cuando entró, le hizo un descuidado gesto de saludo con la cabeza y siguió vistiéndose.

 

En un lateral de la estancia había una enorme tinaja de metal ennegrecido sobre unas ascuas que eran atendidas por un joven sin camiseta de piel sudorosa. A su lado había una gran pila de maderos dispuestos ordenadamente, y contra la pared un gran abanico oscurecido por el humo, unas pinzas y palas para remover leños y cenizas y una pértiga con un gancho.

 

Un viejo de espalda encorvada se le acercó solícitamente y con una reverencia le indicó una de las bañeras. Le invitó a que comprobase la temperatura por si era de su gusto. El cazador metió la mano en el agua como le pedía y dijo que estaba bien sin saber exactamente a lo que se refería el hombre. La temperatura era elevada, pero no le molestaba.

 

Buscando la zona más resguardada de miradas ajenas dejó su muda nueva en un banco de madera, se quitó toda la ropa, la amontonó descuidadamente y finalmente se descalzó, notando los hilos de agua que corrían por los resquicios entre las losas de piedra del suelo. Cogió una de las toallas de la pila que oscilaban precariamente sobre una pequeña mesa y se cubrió escrupulosamente el muslo derecho para esconder el apreciable bulto de la espada bajo la piel, que llegaba hasta su rodilla.

 

Armado con la pastilla de jabón, se metió en la bañera, sumergiendo paulatinamente su cuerpo en el agua. La sensación era muy extraña. Pesadez en los miembros y también cierta ingravidez. El calor le subía por las extremidades. Una vez con el trasero apoyado en el fondo, el agua le llegaba a medio pecho. Se restregó el cuerpo con jabón hasta que una espuma cubrió toda la cuba y amenazó con salirse por el borde. Usó parte para limpiarse el cabello y las orejas.

 

Se abrió la puerta y entró otro cliente, un hombre de mediana edad de barriga prominente que destacaba exageradamente por la delgadez de brazos y piernas. Tenía la cabeza redonda y cabello ralo que clareaba en la frente y la coronilla. Llevaba un traje morado con cordones de terciopelo negro. Al quitarse la ropa con parsimonia y doblarla cuidadosamente en uno de los bancos, destacó aún más la desproporción de su cuerpo, con ese torso hinchado sobre unas piernas esmirriadas y arqueadas, como si hubiese pasado mucho tiempo a caballo. Después de que el viejo encargado de los baños le señalase una tina frente a la que ocupaba el cazador, se encaramó al taburete y quitándose la toalla que llevaba anudada alrededor de la cintura, se sumergió en el agua humeante con un sonoro suspiro de placer.

 

Tras unos minutos de tranquilo chapoteo, llamó risueño al vejete y le dijo que quería algo de beber. El encargado se acercó a la puerta y gritó una serie de instrucciones hacia la recepción de la posada.

 

Pronto llegó una camarera, distinta a la que había atendido a ambos demonios, algo más bonita pero con los ojos abiertos como un pez sorprendido. Entró en la habitación con una bandeja lacada que contenía una jarra y un plato con frutos secos. Se acercó a la bañera del hombre sonriente y sin hacer ningún gesto de vergüenza, dejó el tentempié en un soporte rectangular en los que los clientes podían depositar el jabón u otros utensilios de limpieza. El hombre le dio las gracias varias veces y le dio un buen tiento a la bebida.

 

Cuando la muchacha iba a retirarse, el cliente le pidió que se acercase, que iba a contarle algo divertido. La joven se aproximó sin muestras de apuro y acercó el lateral de su rostro, procurando no mojarse la ropa. El cliente le susurró algo al oído entre risillas, y la camarera pareció ruborizarse y se tapó la cara con la bandeja.

 

- Báñate conmigo –dijo el hombre chapoteando en el agua.

 

- No puedo –repuso la chica alejándose para evitar las salpicaduras.

 

- Sí puedes, venga –insistió el cliente con voz persuasiva –Dile a otra de tus compañeras que también se apunte. Os haré un buen regalo.

 

La chica negó con la cabeza repetidas veces, pero tras un rato de promesas y cumplidos, desapareció por la puerta del baño. El viejo y el joven de la caldera felicitaron el buen gusto del cliente, y éste rió encantado, asegurando que tenía la vitalidad de un jovenzuelo y que podría con todas ellas.

 

El cazador se miró las palmas de las manos. Vio como la piel se arrugaba en las yemas de los dedos y recordó la advertencia de su compañera de viaje. Se levantó en la bañera y el agua jabonosa resbaló por sus extremidades. Descendía por el taburete tapándose la pierna cuando irrumpieron en la sala las dos sirvientas, la de los ojos abiertos y otra de cara redonda y pechos opulentos, cuyo escote de piel clara quedaba bien a la vista debajo de una bata de tela ligera. Ambas mujeres se detuvieron unos momentos en la entrada y le observaron mientras se dirigía hacia ellas y se sentaba en uno de los bancos para poderse secar con tranquilidad. Con la pierna vuelta hacia la pared, comenzó a escurrirse el largo cabello negro que le llegaba a la cintura, flexionando los largos brazos y la musculatura del pecho. Justo debajo de la tetilla izquierda tenía una pequeña cicatriz blanca.

 

El cliente de la bañera pidió a las camareras que se acercasen, y ambas lo hicieron a regañadientes, observando el cuerpo desnudo del cazador, que no hacía ningún gesto de cubrirse los genitales. Mientras se vestía, el demonio pudo ver como el hombre seguía su regateo con los brazos apoyados en el borde de la tinaja y las sirvientas seguían haciéndose de rogar, aumentando el precio de sus servicios.

 

- ¡Eh!

 

El demonio levantó la cabeza mientras sus manos seguían anudando los cordones de su larga camisa.

 

- Sí, tú, joven. ¿Te apetece unirte a nuestra fiesta en la bañera para grupos?

 

El cazador miró a las mujeres, que le sonreían con timidez totalmente fingida, porque sus cuerpos olían claramente a excitación reproductiva. Podía notar como unos tentáculos de feromonas se alargaban hacia él, invitándole mudamente a acercarse. Se excusó con frialdad y dejó la sala.

 

 

Al abrir la puerta de su estancia comprobó sin sorpresa que la demonio no había regresado aún de su sesión en el baño. Se sentó en una silla y se secó meticulosamente el cabello, inclinando la cabeza a un lado y al otro para eliminar el agua en los oídos. El olor dulzón de la exiliada, mezclado con el aroma a jabón, le llegó claramente cuando ésta abrió la puerta. Llevaba una toalla colgada del cuello y el larguísimo cabello húmedo se le pegaba a la chaquetilla verde oscura.

 

- Ahora vendrá la cena. La he pedido antes de subir.

 

Entró en la habitación, observando al antiguo con ojo crítico.

 

- Mientras no llega la comida, deberías acabar tu acicalamiento. Tienes que cuidar tu nueva piel. Es fuerte y tú le das poder, pero tienes que cuidar su aspecto.

 

Sacó de la bolsa unas botellas con aceites, y procedió a untarse las manos. Le pidió al demonio que se desvistiera, indicando claramente que iba a ayudarle. Obviando su gesto, el cazador alargó la mano en dirección a la botella. Tras ahogar un suspiro de irritación, la demonio le ofreció el frasco, pequeño, redondo, bellamente decorado con imágenes de flores y pájaros. Él retiró el tapón y olfateó cuidadosamente el interior. Aceite perfumado. Vertió cuidadosamente una gota sobre su dedo, y se frotó las yemas de los dedos. Era de textura algo más densa que el agua.

 

- Está hecho de grasas y plantas -explicó ella al ver que no se decidía- Se utiliza para lubricar la piel, darle buen olor y suavizar las asperezas. Expándela sobre la piel hasta que la absorba, pero no te pongas mucho. Es una sustancia cara.

 

- No necesito ponerme esto. No voy a usar este cuerpo tanto tiempo.

 

La demonio se encogió de hombros.

 

- Como quieras.

 

Ignorando totalmente la presencia del cazador, se sentó en la cama y dejó colgar los pies, que llevaba tapados púdicamente con unas pequeñas sandalias de raso. Con las manos untadas resiguió la forma de las pantorrillas y los muslos, tanto por la parte exterior como la interior. Luego se abrió la bata y esparció aceite por el pubis, el vientre plano y los pechos rosados, y subió por el cuello. El cazador la observó desapasionadamente, buscando la segadora. No estaba a la vista, así que probablemente debía llevarla a la espalda. Era inconcebible un cazador sin su arma ritual.

 

Decidido a acabar con todo esto lo antes posible, el antiguo tomó el aceite y comenzó a restregarse el cuerpo, con la palma abierta, resiguiendo los músculos, tal y como le había visto hacerlo a ella.

 

Llamaron a la puerta y la demonio le pidió que se cubriese, cosa que él se apresuró a hacer. La exiliada se acercó a la puerta y la abrió unos centímetros, para poder atisbar en el marco la cara sonriente de la camarera enmarcada por las nubes de vapor de la comida que traía en la bandeja. La cazadora le dio paso y ésta dejó lo que llevaba sobre una mesa baja. Cuando se retiró, la demonio procedió a levantar todas las cubiertas de los platos, dejando que el olor se esparciese en la ya de por sí cargada habitación. Cogió su par de palillos y comenzó a comer de todas las fuentes. Esta vez no se ofreció a ayudar a su compañero de habitación.

 

El cazador se sentó al otro lado de la mesa y la imitó, usando los palillos con soltura, acostumbradas sus manos a blandir cualquier objeto que pudiera usarse como un arma. No era la primera vez que ingería comida humana, pero nunca lo había hecho por necesidad. Había tomado sangre de este lado del umbral, y de alguna manera sí, era una forma de alimentarse. Pero esto… Masticó en silencio y mandó la comida hacia su interior, esperando que su cuerpo pudiera digerirlo. Si no era así… liberaría su segadora y se libraría al fin de su acompañante.

 

Levantó la vista y vio como la exiliada daba buena cuenta de la cena. Los ojos de ella se encontraron con los suyos y le dirigió una sonrisa contenida, adivinando perfectamente qué estaba pasando por la mente del antiguo.
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 Tenemos que dejarlo aquí por el momento.

¿Si puedo adelantar algo? Eso quebrantaría las normas del ritual… pero puedo adelantar que se quedaron en el hostal toda la noche. 
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On January 8th, 2008 01:10 pm (UTC), [info]justcyanide commented:
Holass
Joo el cazador va cediendo por fin un poquito, YAY! :)
La demonio sigue cayéndome bien, pero si fuera el cazador me habría hartado xD

Tengo una preguntonta, que se me había ocurrido cuando leí los primeros capítulos, y después me olvidé de preguntarla.
¿Si el cazador lleva la espada bajo la piel, en caso de necesitarla urgentemente cómo la sacaría? o.o

Hasta la próxima :)

Kammie.

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On January 9th, 2008 08:53 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Dentro de poco te iré dando respuestas, de veras.
Y sí, el cazador va entendiendo poco a poco que tiene que ir variando su actitud y conocer el mundo por el que se mueve.
Un abrazo.

Edited at 2008-01-09 08:53 pm (UTC)
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On January 8th, 2008 03:24 pm (UTC), [info]another_pilgrim commented:
A decir verdad, la cazadora puede ser bastante útil, con todos sus conocimientos de este lado del umbral. Pero... ¿qué esperará a cambio? Porque no me trago ese verso de que sólo busca alguien afín con quien caminar.

¿Logrará que el antiguo sienta necesidad de su compañía? Ha logrado avances, el cazador porque ya no se resiste tanto como al principio.

Y la piel que cubre al antiguo, con el paso del tiempo ¿tendrá otros efectos en él? ¿Descubrirá alguna vez el placer carnal?

Mmmmmm, apasionante, apasionante...

Sigo aquí noche a noche, no por miedo a los demonios de la nieve, sino por el placer del cuento, la narradora, el ambiente, el fuego, las galletas y el licor de arroz.

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On January 9th, 2008 08:55 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Haces preguntas TAN interesantes... que me cuesta no responderte ya.
Esta narradora está encantada de tenerte siempre aquí, en primera fila. Te guardaré un poo más de licor para la próxima noche ;)
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On January 8th, 2008 07:35 pm (UTC), [info]demona0 commented:
Me da la sensación de que la cazadora se divierte jugando a parecer humana, casi lo disfruta más allá de los cuidados imprenscindibles para el cuerpo. Y no sé por qué pero creo que lo que ella busca én él es protección. Teme lo que le está pasando a otros demonios menores.

Una relación muy interesante

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On January 9th, 2008 08:57 pm (UTC), [info]mordaz replied:
La cazadora creo que proporciona un contrapunto interesante con el antiguo. Lleva ya bastantes años y está muy bien integrada. Usa dinero, come, descansa, habla con los humanos...
Tendremos que ver su propia historia para conocerla un poco más.
Personalmente, me da mucho más miedo ella que él.
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On January 8th, 2008 09:09 pm (UTC), [info]obsscure commented:
Esta pequeña demonio no puede ser tan inocente. Vive entre humanos por necesidad, pero parece que le gusta mucho el juego, mas allá de mantenerse en condiciones optimas. El demonio ha cedido un poquito... Me hace gracia su limitado entendimiento de lo que su cuerpo siente, y ha de ser frustrante Su irritación repartida entre lo nuevo que experimenta y el tiempo que se le escapa. Comparto la duda de como logra sacarse la segadora del cuerpo.

Hasta el momento, estoy encantada con este relato, con este viaje iniciático tan peculiar. Vendré todas las noches, te lo prometo.

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On January 9th, 2008 09:00 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Me alegra muchísimo que te esté gustando este pequeño cuento. O esta historia corta. Supongo que le daré la razón a neptunia al decirme que era una pena que estuviese sin acabar y escondida.
Tengo muchos proyectos así que están en el PC. Estar con vosotros aquí me motiva a irlos puliendo y enseñarlos.
No te contesto tus preguntas, porque se contestarán más adelante.
Un abrazo muy fuerte, preciosa.

Edited at 2008-01-09 09:00 pm (UTC)
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On January 9th, 2008 12:31 am (UTC), [info]alderaan_ commented:
Las mujeres de tiendas y los hombres quejándose... si eso no es ser “humanos” que venga el que sea y me diga que es XD

Y definitivamente no tengo remedio... creo que me estoy volviendo shipper del cazador y la demonio. Que quieres, la cabra, aka yo, tira al monte y una es romántica empedernida.
¿Y se quedaron en el hostal toda la noche? Venga, sí, tú encima dame cancha.

Reservo YA mi sitio para el próximo capítulo, que tengo muchísima curiosidad por ver como sigue.

Besos

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On January 9th, 2008 06:37 pm (UTC), [info]obsscure replied:
shipper? si... eso es muy tentador, pero calla, que viene Mordaz y nos pega con un palo ;D
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On January 9th, 2008 09:04 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Naaaaaaaaa, no os daré con un palo por esto.
Es normal que se cree cierta tensión sexual, porque sois unas enfermas del porno XD.
No puedo contar, ya lo sabes tú bien.
Veremos qué nos depara el destino.
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On January 9th, 2008 09:02 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Soy consciente de lo mala que estoy siendo. Obviamente, no hay escenas de desnudos y genitales, y esparcimientos de aceite para nada. Quiero decir, espero que como lectores notéis cierta UST que no sé si en este contexto podría llamarse así XD Soy un bicho.

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On January 10th, 2008 06:01 pm (UTC), [info]bytters.blogspot.com commented:
titititi!! O.O...mi detector de p0rn se ha activado!!, ooh ¿habrá recompensa para las que venimos todas las noches, evadiendo espíritus perdidos? aah ¿habrá pelea o batalla de lenguas?, xP!.
Tus descripciones tan completas siempre, me deleitaste con los detalles de la posada, hasta me dieron ganas de tirarme en ese colchón de paja y trapos.
¿No es un cazador? mientras mas conozcas a tu presa, sus costumbres, sus hábitos, más fácil es cazarla, no puede decir que no le interesa entenderlos, uhm también hice una mueca al leerlo.
La cazadora al parecer tiene sus propios demonios, tendremos mas info mas adelante creo.
Vaya ¿alguna historia pendiente de la demonio con el cazador exiliado?,
se pone mas entretenido aún.
Pd: ehm, anduve paseando por los comments, ah seguro que todos lo saben, pero ¿shipper? ¿UST? y hay otra cantidad de palabras raras que usan T.T, pero cuando vayan saliendo te las pregunto, ¿ya?, gracias por la paciencia.
calugazo nena
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On January 10th, 2008 08:36 pm (UTC), [info]mordaz replied:
El antiguo es un cazador, pero hasta ese momento sólo necesitaba cerrar un pacto, seguir el olor, llegar hasta la presa y matarla o dársela a quien contrayera la deuda. Ahora tiene que aprender de los humanos, y no parece que le guste demasiado. Es demasiado anciano (si quieres llamarlo así) para querer variar sus actitudes. Todo esto va en contar de sus creencias. De lo que es. Pero como si no cierra el pacto no puede volver a casa, hará cualquier cosa para cumplirlo. Aunque sea comportarse como un humano. Ecs!
Porno? Ya veremos.

-shipper: Cuando alguien se hace aficionado a una pareja y le gusta su relación (relationship--> ship-->shipper) Suele marcarse así: Antiguo/Cazadora, para que sepas quién está emparejado con quién.

-UST: Unresolved Sexual Tension. Lo que mueve todas las series del mundo. O "¿cuando van a follar ya los protas de una maldita vez?" ;)

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On January 10th, 2008 11:42 pm (UTC), [info]sakka_eienkami commented:
Más críticas -_- (I)
Un capítulo de tránsito, para habituarnos al mundo y a la relación, supongo. Me encanta, realmente me encanta, adoro esa frase y aún no sé por qué, cuando dice “la observó desapasionadamente”, y cuando describe al hombre con barriga cervecera y piernas de jinete. No es normal encontrar personas poco atractivas en los libros, y cuando aparecen, lo que se le suele describir es su nariz, su piel grasienta, sus ojos feos… su cara en general o también su gran tamaño. Pero pocas veces encuentro un extra tan burlesco y divertido. Me hiciste disfrutar realmente de la escena del baño.

También me reí en tres ocasiones por confusiones mías. La primera, cuando ella le dice que si no descansa nunca, se le llenarán los dientes de polvo, me imaginé el polvo común y corriente –no la tierra del camino- golpeando contra sus labios para poder entrar. Me hizo gracia porque sonó a amenaza maternal. Por supuesto después me di cuenta que te referías a esa suciedad que se adhiere a los rostros sudorosos después de una dura jornada de caminata.

La segunda vez fue cuando hablaste del “joven sin camiseta de piel sudorosa” me imaginé a un chico que había dejado a un lado una camisa hecha de piel de animal con la capacidad de exudar. Admite que la frase se prestaba a la confusión, aunque tan sólo fuese por una milésima de segundo.

La tercera vez, y ahí sí que me tuve que detener para reirme a gusto, fue cuando dijiste que el hombre con barriga descomunal se metió en una tinaja, al estilo de Alí babá y los cuarenta ladrones. Es que aquí llamamos tinajas a las vasijas para meter aceites y otras cosas. A lo máximo una tinaja puede alcanzar medio metro de alto –más o menos- pero nunca demasiado de ancho. El pobre hombre, en mi imaginación, se veía realmente apretado. A ese tipo de bañera que tú te referías, le decimos tina.

La cuarta fue cuando el hombre llamó al “vejete”. No sé si realmente querías decir vejete, pero la expresión es tan informal que me chocó mucho, y luego, por supuesto, me pinté al anciano como si fuese una caricatura, sobreactuando todos sus gestos, encorvado sobre un bastón y quejándose de su dolor de espalda.

¿Algo más? Bueno, el resto son posibles fallos, y sino, pues sólo datos que me llamaron la atención. Cosas como que cuando están pasando por el mercado, dices que los mercaderes “Parecían competir a gritos y en sacarle algún ojo a la posible clientela”. No entendía si querías decir que competían a gritos y a ver quién le sacaba un ojo antes a alguien (¿En tal caso no sería “Parecían competir a gritos y por/a sacarle un ojo…”?) o si te referías a que pretendían sacarle un ojo. ([…]competir a gritos y empeñados en sacarle […])

[Sigue]
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On January 11th, 2008 12:23 am (UTC), [info]mordaz replied:
Re: Más críticas -_- (I)
Ya he leído ambas entradas y me alegro ver que en el fondo te ha gustado el capítulo XD Bromeo. Que te tomes la enorme molestia de ir apuntando lo que ves es un honor y una gran ayuda. De veras. No hace falta que te disculpes. Yo tienndo muchas veces a meterme con tramas, con descripciones, con docenas de cosas, y tengo que ir recordándole al autor que si lo hago es porque la historia creo que vale la pena. Soy consciente que hay muchas cosas que se me escapan, a veces resultado de cambiar cien veces los párrafos y buscar lo que queda mejor. Y otra porque simplemente no lo veo. O tengo mal entendida una palabra y la uso mal.
- Arreglado lo de la tina.
Me miraré el resto y ya lo tocaré.
Muchas gracias!
* * *
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On January 10th, 2008 11:45 pm (UTC), [info]sakka_eienkami commented:
Más críticas -_- (II)
[Continuación]

Después, cuando la chica le “indicó una puerta que llevaba a los baños masculinos y que se desvistiera y se lavara en las [...]” Indicar tiene dos significados completamente distintos. Si le hubiese indicado una puerta y una ventana, no me chocaría, pero es que le indica un objeto –mostrándole, señalándole- y luego le indica una acción –ordenándole, pidiéndole-. No sé si es incorrecto, pero es raro.

La cuestión de los puntos y las comas es tan personal, de cada escritor, que me parece excesivo señalarte esto, pero por si acaso te lo dejo (y ya después me pedirás que me meta las manos en el culito y deje de buscar fallos –El asunto es que no los busco. Aunque parezca raro. Simplemente los encuentro y me quedo pensando si he de decírtelo o fingir que no he visto nada.-). Las frases son estas: “Le recomendó encarecidamente que no permaneciese mucho tiempo en el líquido porque hacía poco que había adoptado su nueva piel y no era bueno que se reblandeciese en exceso. Y que después fuese directamente a su habitación y la esperase allí.” Y, en mi opinión, en vez de un punto antes de la “y”, debería de haber una coma, puesto que sigue recomendándole algo. Ese "que" queda suelto, sin motivo de ser, al no tener un verbo que lo justifique. No es que las frases sin verbos sean incorrectas, son muy validas y se pueden entender. Por eso lo de los puntos y las comas es tan personal de cada escritor.

Y ya a lo último. Tuve un problema con el verbo reseguir. ¿Reseguir no es algo así como afilar o limar las impurezas de un arma? Cuando cada uno resigue sus músculos, me da la sensación de que están limándose la carne para moldearla y que vuelva a tener la forma deseada. A lo mejor es eso lo que buscabas y por eso usaste ese verbo, o a lo mejor soy yo que nunca lo había leído para un uso similar.

Como sea, a pesar que parece que sólo sé criticar, también he disfrutado del capítulo. Enganchas, y haces que la lectura fluya tan suavemente que cuando terminas el texto te da la sensación de que acabas de comenzarlo. Capítulo tras capítulo da la sensación de que estás abriendo un libro nuevo cada vez, no continuando una historia que ya has manoseado, usado y conoces a todos los personajes y los trucos de la autora. En cada párrafo se esconde un aroma o un matiz diferente al resto que hace a ese capítulo diferente al resto.

Suerte!

Sakka Eienkami

P.D: Estoy pensando que quizás es molesto que siempre que te escribo un review es para criticar. Si te molesta, sólo dímelo y no me ofenderé. Es que ya me da vergüenza enviarte un mensaje porque cualquiera pensaría que lo hago con malas intenciones, para desdeñar un poco tu trabajo. Y, demonios, lo parece. Pero sólo porque así, escrito, abulta más de lo que es. Cuando en realidad son cuatro tonterías sin verdadera importancia entre un montón de buenas palabras.
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On January 11th, 2008 12:31 am (UTC), [info]mordaz replied:
Re: Más críticas -_- (II)
Uso reseguir por "delinear" y quizá no es correcto. Lo miraré con calma. En todo caso, me parece que hablando del cazador y su naturaleza, no queda mal por sus connotaciones.
El resto me lo miraré con calma y haré cambios. De hecho, he visto varias cosas más que me gustaría retocar. Soy una enferma del retoque continuo. Siempre puede estar mejor.

No te preocupes porque abulten tus correcciones. Que me leas significa que te interesa lo que hago. Que me escribas, significa que crees que vale la pena ayudarme. Eso lo aprecio muchísimo.

Lo qu emás me gusta es poder llevarte en una lectura que te atrape, porque tenías miedo al iniciar el relato que fuera un cuento "trillado". Mi satisfacción es que no lo pienses más. Porque ¿ya no lo piensas, no? XD

* * *
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On January 14th, 2008 03:14 am (UTC), [info]frecklednose124 commented:

Esta visto que el cazador no logrará ser humanoy casarse con la demonia y tener demonietes y amarse toda la vida y toda la eternidad, amén.

Qué desconfiado es él, joder. Me dan ganas de cojerle por los hombros y zarandearle hasta que le hiciera caso a la demonia, que claramente sabe más lo que hace que él.

Claro que si lo zarandeara probablemente me mataría con solo parpadear. Alguna arma oculta y tal. Tss...

siguiente!

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On January 15th, 2008 09:06 am (UTC), [info]mordaz replied:
¿Casarse con la demonio? Me parece que no hay nada más lejos de la cabeza de este ser.
¿Desconfiado? Buieno, piensa que ha metido la pata y ha hecho peligrar su misión. Además, ya hemos comentado que un cazador es un depredador en busca de presas, y a veces quizá no es la mejor compañía. O sí. Quizá la demonio se siente sola y quiere alguien de su raza tras tanto tiempo. Quizá quiere churrumbeles ;P
Mmmm, no sé si te mataría si le zarandearas. Quizá no consideraría que valiera la pena y se conformase con romperte la mano y se quedaría tan tranquilo jajajaja.

Besazos, guapa!

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On January 15th, 2008 10:03 am (UTC), [info]frecklednose124 replied:

Mira, si me rompe la mano izquierda aun me alegraría de que no me hubiera matado. Ahora, si me rompiera la mano derecha creo que lo mataría yo xD una mano rota nunca vuelve a ser como antes en el dibujo.

¡Mierda, he metido el pelo en la piruleta que me estaba comiendo! Estaba preocupada por ti, como te dejé tantos reviews (uno por capítulo, valía la pena :D) y no contestabas pensaba que no sé, te habías quedado sin internete o...o ya me ponía en lopeor, no sé. Joder, me ha quedado el pelo pegajoso.

Bueno eso, que estaba preocupada. Y en otro review me has dicho que ya sabías como meterte en mi corazoncito, con lo de las armas y la sangre y tal... no te preocupes por eso, hace tiempo que muchas del lj me habeis conquistado ;) así que haz el favor de no ser tan mona, ¿de acuerdo? Gracias.

* * *
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On January 15th, 2008 09:52 am (UTC), [info]dixie_pinky commented:
*o*
Olvìdemos el hecho de que yo no tengo que esperar por la continuaciòn realmente (aunqe claro, pronto el frìo me alejarà de aquì y me pondra en mi camita) pero Còmo lo dejas ahì! asì! waaah tantas cosas qe pùede una pensar, qe piensa mejor dicho *o*

No quiero leer el proximo porque duh no hay màs...por ahora, por ahora cierto? ^o^

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On January 15th, 2008 09:55 am (UTC), [info]mordaz replied:
El capítulo 8 es el último por el momento. Hablé con mi beta y decidimos que valía la pena partir el siguiente en dos y añadir un poco de historia de la demonio. Ahora estoy hasta arriba de trabajo, así que no puedo escribir, pero cuando tenga un descanso volveré a ella. Prometido.

Besos

* * *
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On January 16th, 2008 02:36 pm (UTC), [info]dryadeh commented:
Me encanta la relación entre ambos demonios. Son tan diferentes. Y él pasa tanto de ella xD que me resulta gracioso. Además es interesante ver el mundo através de los ojos del demonio y que ella sea una especie de Pepito Grillo. Sigo diciendo que no me fío mucho de ella, pero me gusta. Voy por más ;)
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On January 16th, 2008 03:17 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Para él, ella es un cazador de baja ralea, y además una exiliada. Alguien que no logró cerrar un pacto y se quedó atrapada. Un ser intoxicado. Y además es un cazador, un depredador. No sabe si es de fiar. No va a cometer el error de dar las cosas por sentadas para que luego le pase lo mismo que con el pórtico.

;)

* * *
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On January 18th, 2008 02:10 pm (UTC), [info]m_enia commented:
La verdad, ¡qué bueno está este licor de arroz! Muy rico. Y ni hablar de las galletas. Por no mencionar que mi rinconcito es realmente encantador.
¿Qué? ¿Que vos querías saber qué me había parecido esta parte de la historia, cargada de insinuaciones de UST y demás?
Mirá vos... y yo aquí, sentada tan cómoda y bebiendo mi licorcito.
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On January 18th, 2008 05:04 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Eres más mala que la tos!
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On January 18th, 2008 05:10 pm (UTC), [info]m_enia replied:
¡Jajajajajajaja!
Pero, ¿acaso has leído todo lo que he estado escribiendo, has chateado conmigo, intercambiado mails, visto cómo trato a mis musas, y no te habías dado cuenta de lo malísima que soy?
¿No?
Bueno... soy malísima.
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On March 31st, 2008 03:11 pm (UTC), [info]riatha commented:
Me gusta la forma en que muestras lo realmente poderoso que es el demonio y como podemos percibir que quizás la demonia no sea tan insignificante como parecía al principio.

"- Eso no es llamar la atención. –apuntó sin perder la sonrisa- Es causar sensación." LOL Cada vez me cae mejor, la demonia. xDD

"No puedes parecer un mendigo, tampoco son vistos con buenos ojos." Y en China, qué acertado... xDD

Me ha encantado el trozo de las prostitutas.

"Llevaba una toalla colgada del cuello y el larguísimo cabello húmedo se le pegaba a la chaquetilla verde oscura." OMGHOT!

La parte que sigue (con la crema y todo eso) destila tensión sexual. Vamos, que me ha puesto y ni siquiera han hecho nada (¿es políticamente incorrecto que diga que me pone?).

Y eso, que voy a seguir leyendo. xDD

* * *

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