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Esto es algo que le debo a
Porque sería muy feo de mi parte decirle que se metiera en un fandom y yo hacer mutis por el foro y no hacer mi aportación. La verdad, pensaba que mi primera incursión en el fandom de SPN sería una aventura divertida y llena de adrenalina, no una viñeta. Pero la melancolía de dry me ha golpeado el estómago y en la hora de la comida he hecho esto. Un tímido intento de escribir tras tanto tiempo, y más tímido intento aún de meterme en este fandom. Pero un intento es un intento. ¡Bien por mí! Lo que me molaría que pasase al final de la tercera temporada.
Todo el puto infierno Dean duerme. Sam hace listas a la tenue luz de una lamparilla. Está sentado a la mesa de uno de esos ridículos moteles en los que se hospedan, que parecen repetirse hasta el infinito, sólo variando el papel pintado de las paredes y el color de las cortinas. Como si fuera una habitación maldita. Parece que por muchas carreteras que recorran, por muchos kilómetros que sume el Impala, siguen estando en el mismo sitio. Sam muerde el capuchón del bolígrafo y piensa un poco. No le cuesta mucho recordar otro nombre que añadir a la larga columna que emborrona la hoja de su cuaderno. No quiere hacerlo en el portátil… porque esto es importante. No un trabajo de la facultad o la búsqueda de un espíritu cualquiera. Dean lanza un ronquido y chasquea los labios como si saborease la hamburguesa doble con queso de la cena o el último tanga que ha pasado por su cara. Dean no duerme, piensa Sam. Dean engulle la cama. Abre los brazos hasta abrazarla, las piernas separadas para ocupar el máximo de espacio posible. La almohada y las sábanas están hechas un gurruño bajo su cuerpo, como si las mantuviera presas y no pudieran escaparse. Sam no entiende cómo puede dormir de esa manera. Tan… hambrienta. Será porque sabe que son las últimas noches y quiere reservar fuerzas para seguir luchando al despertarse. Sam se pasa las horas en blanco, intentando que el sopor y el agotamiento silencien por un rato los gritos en su cabeza. Procura no moverse bajo las mantas, porque Dean tiene el sueño ligero y una pistola cerca por si algún monstruo entra por la puerta. No quiere que ahora su hermano se despierte y lo descubra de nuevo cavilando. Y más cuando Sam da vueltas a algunas ideas horripilantes. Últimamente ni siquiera se reconoce. Ha cogido su libro de normas y lo ha tirado por el retrete. Como su idea descabellada de convertir a su hermano en un monstruo de Frankenstein. Escribe de nuevo. Bella Talbot. Sam cruza los dedos bajo la nariz mientras observa una y otra vez los nombres. Todos los que han muerto desde que Dean volvió a buscarlo y lo sacó a la fuerza de la universidad. Jess es la primera. Bella, la última. En medio, tres años de viajes sin descanso, de muertes trágicas y de un cansancio que hace que Sam encoja sus enormes hombros, sobre los que parecen acumularse tantos y tantos cadáveres. En estos años también ha habido risas. Risas a montones. La mayor parte de ellas porque Dean es Dean, y estar con él a veces no es fácil, pero siempre es entretenido. A pesar de los calzoncillos y los calcetines sucios en la pica del baño. De los tubos de pasta retorcidos. De las comidas basuras, los chistes guarros y los eructos. De las pelis porno. De que corte el agua mientras Sam se ducha sólo para oírle gritar indignado. O que nunca le deje conducir ni poner la música que le gusta en el Impala. Dean abraza más fuerte a la almohada. La estrangula casi y una sonrisilla pícara ilumina su cara. Debe soñar con alguna de las mil tías que se ha tirado en su vida. Esas son… 995 más de las que ha tocado Sam. En un arrebato raro, espera que Dean haya dejado un montón de críos esparcidos por la tierra, porque este mundo necesita muchos Dean Winchester, aunque sean en miniatura. Sam golpetea con el bolígrafo en la mesa. Sabe que hacer esta lista es enfermizo. Pero necesita tenerla a mano para no olvidarse de nadie. Mirando la cabeza despeinada de su hermano mayor, Sam añade a su hoja un nuevo nombre. Dean Winchester. Las palabras no pueden contener el vacío que dejarán. Ni la rabia ni la desesperación. Dean morirá en dos semanas. Pero antes de que esto pase, Sam piensa hablar con Ruby y pedirle que si hay una corona en alguna parte para él, que pierda el culo buscándola, porque va a ponérsela. Y si Lilith quiere llevarse a su hermano, Sam va a convertirse en el puto comandante de los ejércitos infernales para plantarle cara. Y además de los demonios que quieran unirse a su guerra civil (no entiende quién va a apostar su culo por él), piensa llegar más lejos aún. Puestos a romper reglas… va a convocarlos a todos. Todos los que han muerto en estos años de guerra sangrienta. Todos los cazadores muertos. Todas las víctimas. Todos los espíritus a los que dieron paz. A papá, el mayor cabronazo que ha existido. Los llamará y les pedirá que la monten bien gorda. Lo bastante como para que Dean tenga su última oportunidad. Y si a pesar de ello no logran nada… Dean se merece un corredor de despedida triunfal antes de zambullirse en el infierno. Durante el tiempo que logren retenerlo. Si John Winchester escapó, está más que claro que su hermano encontrará la manera de patear culos y apuntar nombres hasta salir de allí. Para no dejarse a nadie sin su merecido. Sam observa de nuevo la lista y cuenta mucha gente. Demasiados sacrificios. Y demasiados pocos a la vez. Dean hace un ruidillo perverso entre dientes y vuelve a estrujar la almohada. Debe estar metido en un polvo salvaje. Como todo lo que hace Dean. Sam apunta algo más en la lista y si no se da por satisfecho, al menos se siente algo saciado. Bajo el nombre de Dean y el resto de bajas hay algo más: Lilith. Todo el puto infierno. Espera no dejarse a nadie.
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Llegué a tu journal por medio de alguien que me ha hablamo maravillas de tus escritos ( Bueno, eso. En unos días regreso :3 Saludos! Obsscure siempre es muy buena conmigo y tiene una fé inmensa en mi capacidad de escritora. No voy a ser yo quién me queje. Supongoq ue si has hablado con ella sabrás que yo no escrito fanfics, sólo originales, y es por lo que me "conocen" en la comunidad del LJ. Sólo muy recientemente he decidido probar coon SPN, para practicar mientras vuelvo a mis originales. Pero sí que he visto la serie. He visto todos los capítulos. Así que escribo con cierto conocimiento de causa. El reto es qu enunca escribo fanfic porque no me siento cómoda y tengo ya mis propias fantasías que vuelco en mis propios universos. Esperaré tus comentarios. Un abrazo Mordaz |