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SANGRE & TEQUILA (Parte 8 de ?)

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* * *
Octava parte de la historia.
Comienzan a gotear los sucesos que unen a la persona del pasado con la persona del presente. 

Aviso: Angustia principalmente.
 



.: Estoy drogada, piensa, por eso todo esto me llega atenuado. Sólo tengo que seguir tomando pastillas el resto de mi vida y nunca me alcanzará el dolor :.



19 Agosto
 
 
¿Qué le dirías a una persona que quieres si supieras que va a ser la última vez que hablas con ella?
 
Posiblemente le dirías lo mucho que significa para ti. Que te hace la vida más agradable. Que su compañía y afecto te acompañan siempre.
 
No precisamente No vayas a vomitarme tú también o ¿Quieres que suba el aire acondicionado?
 


No pienses estupideces, se dice mientras conduce a toda velocidad, a tomar por culo las señales de tráfico. En el interior del vehículo resuena el gruñido constante del coche forzado a máxima potencia. Los cristales de las ventanas vibran y el contenido de la guantera rebota al pillar los baches. Les rodea un olor denso y pesado.
 
Su amiga no recobra el conocimiento de camino a la clínica más próxima, mientras Irene grita en el móvil para avisar de su llegada. Ni cuando se saltan todas las listas de espera en urgencias, persiguiendo su camilla hasta que un enorme enfermero les corta el paso y las acribilla a preguntas.
 
¿Qué edad tiene la paciente? Veintiocho ¿Tiene alergia a algún medicamento? Penicilina ¿Grupo sanguíneo? Universal positivo, creen recordar, no están seguras ¿Está embarazada? Hace una semana no lo estaba. Tuvo sexo recientemente con protección, o eso les ha contado. Pero sean discretos con esa información, por favor. ¿Pueden facilitarles sus datos personales para consultar sus registros médicos? Aquí tiene su cartera, sírvase usted mismo.
 
No pueden ver abiertos de nuevo los chispeantes ojos negros de Marta, ni oír su risa escandalosa. Sólo pueden vislumbrar brevemente una mano que cuelga inerte entre los uniformes de los camilleros antes de que las puertas metálicas del ascensor se cierren lentamente ante ellas, devolviéndoles su reflejo distorsionado. La flecha de luz parpadeante se la lleva lejos de su alcance.
 
Quedan impotentes en una sala de espera.
 
Los minutos se suceden en una mezcla sin sentido de paredes blancas, carteles que explican el uso apropiado de fármacos, sillas ocupadas, conversaciones en voz baja, toses, y el ruido de los zuecos y las ruedas de las sillas y camillas a lo largo de los pasillos.
 
Saben que no deberían atosigar a las enfermeras, lo han visto en cientos de episodios de series de televisión. Deben dejarles trabajar. Pero no pueden evitar asomarse una y otra vez al mostrador de recepción para mendigar cualquier novedad sobre el estado de Marta. La respuesta siempre es la misma: tendrán que esperar. Las chicas de administración son amables, le prometen que la avisarán cuando haya algún cambio. No sabe cómo pueden tratar cada día con personas angustiadas y furiosas.
 
Carla se pasa más rato en el baño que en la sala de espera. Cuando está con ellas se estira en un banco con la cabeza apoyada en el regazo de Irene.
 
Ella se pasea arriba y abajo, contando las baldosas. Cantando en su cabeza. Imaginado lo que explicarán a casa al volver. Prestando atención a las señales que le envía su cuerpo para detectar alguna anomalía. Debe ser algo que han comido o bebido. Quizá es una intoxicación. Ella misma comienza a sentir algunos de los síntomas.
 
Puede que sólo sea el miedo.
 
Una mujer con el uniforme de interna les llama al entrar en la sala. Se apresuran a reunirse a su alrededor con las manos temblando y el corazón revoloteando como un pájaro asustado en el pecho. Cara adusta y libre de maquillaje. Voz seria, va por faena. No, no saben aún qué le pasa a Marta. En esos momentos están con ella, haciéndole transfusiones de sangre. Puede ser muchas cosas, dice, intentan descartar posibilidades. ¿Han bebido agua de un pozo? ¿Cuándo comenzó a quejarse? ¿Qué síntomas tienen las demás? ¿Alguna toma medicación?
 
Apunta en su ficha lo que saca en claro de sus confusas explicaciones.
 
Es muy probable que les hagan una revisión completa, análisis de sangre y orina para que el laboratorio pueda ampliar el espectro de la búsqueda. Si es algo sencillo, podrán verlo allí mismo, pero si se trata de algo más complicado tendrán que enviar las muestras a otro hospital y los resultados tardarán un poco.
 
Las deja solas de nuevo, niñas perdidas deseando que sus madres estuvieran allí para decirles qué tienen que hacer.
 
¿Deben llamar al prometido de Marta y asustarlo a muerte o esperar a ver la evolución de su estado? No lo sabe. No importa si es lo más correcto, porque ninguna se encuentra en condiciones de armarse de valor y coger el teléfono. No se plantean que Marta pueda morir. Bueno, sí lo hacen, pero lo descartan inmediatamente como si estuviesen traicionándola. La muerte no llega de repente en medio de un viaje de placer con tus amigas. Viene en accidentes de coche, espera en calles oscuras, en enfermedades largas. Les pasa a otras personas, no a gente como ellas.
 
 
~~~~~~~~~~~~~~
 
 
El tiempo se estira, el aburrimiento vence al nerviosismo. El cuerpo no puede mantenerse en ese estado de agonía tanto tiempo sin desfallecer. Hacen viajes para traerse agua de una máquina expendedora al fondo de la sala.
 
Luego se odiará por ello, pero en su cabeza comienza a fantasear con la posibilidad de que Marta muera. Se ve a sí misma llorando a moco tendido, teniendo que dar explicaciones a su prometido, a los padres de su amiga y al resto de sus amistades. Atendiendo al funeral. Ayudando a recoger sus vestidos y sus zapatos, que nadie más se ve con ánimos de tocar, y guardándolos en cajas para beneficencia. Quedándose con la mayoría de su fabulosas sandalias de marca, ya que tienen el mismo número. Se imagina sentada en un sofá, con las sandalias puestas, sosteniendo el álbum de fotos de este viaje con manos temblorosas y una sonrisa triste. Lágrimas resbalan sobre el plástico que cubre sus rostros iluminados por el flash. No importa si su cámara es digital y ve las fotos habitualmente en el ordenador. Así la escena no es lo bastante trágica ni cinematográfico. En su cabeza hay banda sonora de fondo, con violines, muy enternecedora.
 
A veces la mente es muy mezquina.
 
Una voz llamándola por su nombre la despierta de sus ensoñaciones. Deja abandonada su botella de agua en el asiento.
 
El médico que las aparta a un lado para hablar con ellas no sabe explicarles qué ha pasado. Intenta hacerlo, pero todo lo que sale de su boca suena a la palabrería sin sentido de House, así que acaba haciéndolo lo más gráfico posible. Los órganos de Marta se han licuado. Las paredes de sus arterias se han desecho. El interior de su cuerpo se ha desmoronado en un tiempo record. La sangre ha buscado los conductos de salida y se ha derramado al exterior.
 
“¿Y Marta?” preguntan inútilmente, ignorando lo que acaba de decirles.
 
Él se arma de paciencia y se lo cuenta con toda la delicadeza que puede. Se ha apagado como una vela. Ha muerto sin que pudieran hacer nada por evitarlo.
 
¿La causa? La degradación ha sido tan rápida que no saben dónde se ha originado el problema. El estómago. Los intestinos. No sabrán nada con certeza hasta que se realice la autopsia.
 
Ja, ja, ja. Como broma no tiene puta gracia.
 
Negación, primer estadio.
 
La cara del hombre está seria, profesional, aséptica. Irene ha comenzado a llorar, siempre ha sido muy emotiva. Carla está hundida en la silla, hiperventilando. Una enfermera ha corrido a su lado para comprobar su tensión.
 
Ella mira al doctor sin saber qué decir o hacer. ¿Debe gritar? ¿Debe pedir que le dejen ver el cadáver de Marta? ¿Tiene que armar un escándalo y acusarlos de negligencia? 

¿Tiene que llorar ya? ¿Es lo apropiado? Si no puede… ¿es una mala persona?
 
El hombre le devuelve la mirada, probablemente está calculando cuando va llegar la explosión de emociones. O si de las tres, ella va a ser la que va a aguantar la compostura y con la que podrá hablar para seguir adelante con los trámites. La expresión del hombre cambia de repente. Abre mucho los ojos. Avanza una mano, grande, limpia, y coge al Irene por el brazo.
 
“¿Qué?”
 
Cuando se la joven rubia se vuelve, pueden ver las lágrimas de sangre que corren por su cara y comienzan a gotear por su cuello desde las orejas.
 
~~~~~~~~~~~~~~
 
“¿Cómo te encuentras?”, le preguntan.
 
No lo sabe. ¿Cómo se siente una persona que acaba de perder a una de sus mejores amigas y tiene a otras dos aisladas en una habitación a la que no puede entrar? ¿Cómo se siente alguien que se enfrenta a la posibilidad de morir en unas horas? Siente arcadas, náuseas, desorientación y fatiga.
 
Da una furiosa patada a una papelera y la manda volando hasta estrellarse contra una pared. Luego se disculpa por perder los nervios. Le dicen que no importa.
 
Le duele el brazo de los pinchazos para extraerle sangre.
 
Las enfermeras y doctores corren de un lado al otro, y nadie parece tener tiempo para explicarle qué pasa y cómo van a solucionarlo.
 
Diferentes músicas salen intermitentemente de los bolsos de sus amigas. Presa de los nervios, la joven desconecta todos los móviles. El de Marta es el que le da más angustia tocar, como si estuviesen llamando desde el otro mundo.
 
Su propio marido y sus padres están fuera. No quiere llamarlos y preocuparlos. En parte porque tiene la estúpida pero insistente idea que si  explica lo que ocurre a alguien de fuera, de repente todo se hará realidad. Mientras lo mantenga controlado, aislado… tendrá posibilidades de arreglarse.
 
Ante su insistencia casi agresiva, le permiten vestir una bata y mascarilla y poder visitar a sus amigas y verlas a través de un cristal. A cambio promete tomar los calmantes.
 
 
~~~~~~~~~~~~~~
 
Las tienen en una anodina habitación verde y blanca, una al lado de la otra, separadas por una cortina. Es horrible verlas tan indefensas, con los brazos llenos de tubos y bolsas de sangre colgando como adornos de navidad de un árbol metálico al lado de sus camas.  
 
Carla parece dormir, lánguida y pálida como una sirena sacada del agua. Tiene profundas ojeras y sus delicados rasgos se acentúan, como si la carne se consumiera y la calavera quisiera liberarse de su cárcel de piel.
 
Irene está consciente, el largo cabello rubio recogido en una cola. De sus oídos sobresalen unas vendas, y bajo los ojos tiene una pasta espesa de color amarillento. Le sonríe cuando la ve al otro lado del cristal, vestida como una mema, con la bata atada a la espalda, la mascarilla y el gorro de papel. Se dicen la una a la otra con gestos groseros que tienen un aspecto terrible. Bromear alivia un poco la tensión.
 
¿Qué hora es?, pregunta Irene con mímica.
 
Por la noche, le contesta ella juntando las dos manos y ladeando su cabeza sobre ellas, simulando una almohada.
 
¿Ha llamado alguien?
 
No te preocupes por eso, le hace un gesto desganado. Luego te cuento, promete.
 
¿Cómo estás tú?
 
 Bien. Come, descansa, ponte buena. Te quiero. Deposita un beso en la punta de los dedos cubiertos de látex y lo apoya en el cristal. Irene lo atrapa al vuelo débilmente y lo pone sobre su corazón.
 
La conducen con amabilidad y firmeza de nuevo a la sala de observación, mientras esperan sus propios análisis.
 
 
~~~~~~~~~~~~~~
 
 
Aumenta la fiebre. Acaba encogida en la amplia camilla, las rodillas pegadas al pecho, sacudida por temblores. Es como tener la gripe, sólo que peor, porque cada vez que remite un poco el dolor tiene que enfrentarse con el miedo y la tristeza. Intenta dormir, pero sus sueños están plagados de pesadillas.
 
Recuerda el cuerpo caliente de Marc, y la sensación de estar entre sus brazos, pero no puede verle la cara. Están en un lugar oscuro, en una cama desconocida, y se aferran el uno al otro con brazos y piernas. Intentan consumar el acto sexual pero no pueden. Hay algo que lo impide. Está ansiosa por acabar lo que han empezado aunque sabe que no debería hacerlo. Porque va a pasar algo muy malo.
 
Se abre una puerta y la luz del exterior se derrama en la habitación, iluminando la entrada. La silueta de su marido está recortada contra la claridad del pasillo. Lleva una maleta y corbata. Ella quiere gritar que ha sido un error, que la perdone, que aún no ha pasado nada demasiado grave, pero Marc le pone una mano enorme sobre la boca y le susurra al oído que permanezca callada. Su cuerpo la envuelve, la asfixia. Su poderoso corazón bombea contra sus pechos aplastados por el peso. Su marido no cruza el umbral, sus ojos pasan varias veces por dónde se encuentran, pero no parece verlos. Finalmente la puerta se cierra y ella respira aliviada. La mano de Marc es reemplazada violentamente por su boca, y antes que ella pueda decirle que no quiere seguir adelante, que deben detenerse antes que sea demasiado tarde, ve sus ojos azules en la penumbra y nota como la penetra profundamente. Ella grita a través del beso.
 
Entonces todo se derrumba, y se encuentra sola en un túnel oscuro inundado por una sustancia fría y pegajosa. Es la culpa, piensa con la certeza de los sueños. Sus pies chapotean mientras avanza lentamente, intentando no tocar las paredes. A su lado aparecen como sombras Irene, y luego Carla, y Marta algo más atrás aunque sabe en el fondo que no puede estar allí, porque está muerta. Caminan un rato en formación, sin hablar. Quiere preguntarles cómo están. Si les duele como a ella. Si tienen miedo. Pero no lo hace. No sabe la razón, pero no lo hace. Tras un rato indefinido vislumbran la salida del túnel, un círculo brillante al final, como un sol al que duele mirar directamente. Les grita que deben apresurarse para salir de allí, y su voz resuena tétricamente por todo el corredor.
 
Siente la mano de Irene sobre su brazo. Cuando se vuelve, su pálida amiga la está observando con unos ojos rojos de capilares reventados. Tiene la boca y los dientes manchados de marrón. No, eso no es así, quiere protestar, no eres tú. Era otra persona. Entonces Irene comienza a llorar sangre, y de sus orejas gotea una sustancia roja que le empapa el cabello y la ropa. Ella quiere impedir que la sangre salga, sabe que si pierde demasiada su amiga morirá. Le tapa los oídos con las manos, apretando con fuerza. Pero la sangre sigue derramándose, y el rostro y el cuello y las manos de Irene se consumen, vaciándose mientras sus propios dedos se cubren de rojo. Hasta que los ojos se hunden en el cráneo y desaparecen. Entonces lanza un grito y suelta la carcasa de lo que era su amiga, que se sumerge en el lodo frío que les atrapa los pies. Carla también se desmorona, cae de cara y lo único que puede distinguir es su cabellera pelirroja pegada a la espalda, oscurecida por la sangre. La última que resiste es Marta, pero se ha detenido en medio del corredor y no hace nada por seguir adelante. Sabe que Marta está muerta, pero puede que el doctor estuviera equivocado. Quizá a ella sí pueda salvarla, antes de que comience a sangrar. Ven conmigo, le dice a su amiga, pero Marta no responde. No se mueve. La zarandea por los débiles hombros, y Marta se sacude como una muñeca sin vida. Con un crujido la cabeza se desprende del cuello y cae al suelo. No sale sangre, es sólo una piel rígida y quebradiza entre sus dedos, como si estuviera hecha de cristal. La suelta, pero el cuerpo permanece en pie.
 
Sale corriendo, sin volver la vista atrás, directamente hacia la luz del sol. Hacia el exterior.
 
 
~~~~~~~~~~~~~~
 
 
Despierta alterada, consumida por la fiebre. Le dan algo para aliviarla, pero sólo hace que empeorar sus convulsiones. Retiran el medicamento y parece que poco a poco sus miembros se relajan.
 
Pregunta por sus amigas. Le dicen que siguen cuidando de ellas, que se preocupe por descansar. 
 
Pregunta por su marido, si le han llamado. Le dicen que no contesta al móvil. “Estará en una reunión”, intenta explicarles pero no consigue hacerse entender porque no puede unir las palabras.
 
La dan una habitación individual y una cama de sábanas impolutas. Y todo ello acompañado de una enfermera que observa el progreso de sus síntomas, preparada para llamar al timbre y meter a la paciente en una bañera helada para reducirle la temperatura. 
 
Los calambres remiten y finalmente puede dormir un poco.
 
 
~~~~~~~~~~~~~~
 
 
Está despierta y con la cabeza despejada. Tiene mucha hambre y sed. No sabe qué hora es.
 
Lo primero que hace es preguntar por sus amigas. Ante el silencio de las enfermeras, teme lo peor. Se confirman sus miedos cuando el mismo médico de antes entra en su cuarto. Pero aún así conserva una estúpida esperanza, como ese sol al final del túnel.
 
Se nota a la legua que el hombre desearía estar en cualquier parte antes que aquí. Su camisa está arrugada y cree distinguir manchas rojizas en el cuello y puños de la prenda. Pero su bata está limpia y planchada, recién descolgada de la taquilla. Se pregunta porqué.
 
La boca del doctor se mueve, y ella sigue el movimiento de sus labios. Un siglo después sus oídos  reciben el sonido de sus palabras.
 
Ya todo ha acabado. Esa es la palabra que usa. Acabado. Como si fuera algo bueno. Cuando morirse es lo mejor que podía pasar, y tu médico se cambia la ropa antes de darte la noticia, hace que te preguntes cosas muy desagradables.
 
La política del centro parece que obliga al agotado hombre a tener que explicarle exactamente lo que ha pasado. Quizá es importante que ella entienda, que su cabeza comience a aceptar lo que su corazón se niega a entender.
 
Mientras ella deliraba en esta habitación, Irene y Carla empeoraron. Las transfusiones de sangre no servían más que para seguir provocando nuevas hemorragias internas. Se les cerraron las vías respiratorias y eso les obligó a conectarlas a un respirador artificial. Poco después el vientre se les puso duro. El corazón se detuvo. Las reanimaron varias veces. Carla fue la última en marcharse; aguantó una hora más.
 
“¿Sufrieron mucho?” pregunta aunque sólo quiere que él la tranquilice y le diga que no.
 
“Estuvieron la mayor parte del tiempo inconscientes. No se enteraron de lo que pasaba”.
 
Mentira. Además, ellas no están muertas. Están esperando en ese túnel que las saque hacia la luz del sol. 
 
Y si lo están… ¿Por qué no llora?
 
Intenta pensar en cosas muy tristes para obligarse a derramar algunas lágrimas. Comienza a imaginar sus caras risueñas y las bromas privadas. Los codazos y los besos espontáneos. Y luego piensa en tumbas frías, en el viento susurrando en una casa desierta, en un zapato de niño olvidado… Nota cómo vuelven las náuseas y se detiene.
 
Estoy drogada, piensa, por eso todo esto me llega atenuado. Sólo tengo que seguir tomando pastillas el resto de mi vida y nunca me alcanzará el dolor.
 
“Lo siento mucho” ofrece el doctor, observando su expresión en busca de la explosión que no llega.
 
“Ya”
 
“Por otro lado, tengo que decirle que sus análisis, aunque muestran niveles de glóbulos rojos y blancos en proporciones desmesuradas, por el momento no señalan nada excesivamente preocupante. La temperatura se ha autorregulado, aunque sigue siendo alta. No hay trazos de infección, ni nada que nos indique que podría sufrir… el virus que atacó a sus amigas.”
 
Yupi. Qué bien.
 
“¿Por qué yo no lo tengo?”
 
“No lo sabemos. Tampoco sabemos aún que les pasó a ellas. No era contagioso y no puede ser genético. Así que existe la posibilidad de que sea un envenenamiento. Algo ambiental. Usted quizá no estuvo expuesta a ello o su cuerpo se resistió con más fuerza. Hasta que no enviemos los análisis al hospital universitario no puedo ofrecerle más información. Lo siento mucho.”
 
“Entonces… ¿estoy bien?”.
 
El hombre sonríe. El Doctor Muerte enseña sus dientes y parece un tipo cansado y triste.
 
“Por el momento. La tendremos en observación. Lo importante es que usted y su bebé están fuera de peligro”.
 
¿Perdón?
 
 


 

Vibraciones:
creative

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On June 18th, 2007 07:42 pm (UTC), [info]demona0 commented:
El mejor capítulo de todos los que has escrito. En mi opinión es el mas complejo porque es en el que se mezclan sentimientos divergentes que has relatado con gran realismo.

Qué mal rollo lo del sueño!!

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On June 18th, 2007 10:12 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Soy de la opinión que pocas veces tenemos un sentimiento puro, sino que en cada situación hay muchas emociones que se mezclan. Amor y envidia, preocupación y aburrimiento... si un personaje es demasiado plano acaba siendo una caricatura.

Por el momento la protagonista está en un limbo de emociones. El estado de shock. Ya sabéis cómo derivará más adelante su actitud cuando comience a dejarlas escapar.

Muchas gracias por tu comentario!

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On June 18th, 2007 09:08 pm (UTC), (Anonymous) commented:
blood & tequila
Todos tus relatos a medida q van evolucionando van mejorando y haciéndose más complejos y oscuros. Hemos pasado una historia de verano, divertida, con cierta chispa a un angustioso y frio hospital, cuyo recuerdo nos encoge a todos un poco el estómago, y en contra de lo que la protagonista creo q siente, a mi si que se me ha hecho un nudo en la garganta. Este capítulo y el anterior son de auténtica pesadilla. Sigue porfa!

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On June 18th, 2007 10:17 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Re: blood & tequila
Ahhora se me plantea un gran problema:

¿Volvemos con nuestra prota al presente y sabemos algo más de lo que pasa en estos momentos?

O bien seguimos un poco más en el pasado, descubriendo cómo evoluciona su tragedia, ahora qe sabe que está embarazada.

Elena no tardará mucho en hacer acto de presencia, y su intervención hará que nuestra mujer sin nombre pierda muchas cosas y gane a cambio muchas otras que posiblemente nunca quiso.

Mis historis generalmente siempre tienen un cariz fantástico, pero creo que sin una base real sólida pierden parte de su significado.

Muchas gracias por tu comentario. Si quieres colgar opiniones sobre lo que crees que debería pasar o cómo crees que te gustará que derive la historia, prometo pensar sobre ello.

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On June 27th, 2007 01:38 am (UTC), [info]kitty_partner commented:
Comentario incoherente donde los haya, prometo comentarios coherentes mañana porque tu historia se los merece. Es muy tarde y estoy aguantando porque si no termino las partes que has escrito no podré dormir en paz. DIOSMÍO. Desde el capítulo anterior llevo pensando 'las han envenenado', y ahora resultan que han muerto... y yo confiaba en que Irene siguiera viva por la cuestión de que en el presente salía su nombre y hasta ahora no he caido en que has intercalado a otra Irene en la historia. Es... alucinante, me estás dejando flipada y vale que soy una romántica pero me da la sensación de que Marc no la envenenó, y que por eso esta viva. ¡YDIOS! ¡Un bebé! ¡¡¡no me lo esperaba!!! Pero si usaron condón, ay dios mío, yo muero hoy de infarto, de verdad.
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On June 27th, 2007 05:37 am (UTC), [info]mordaz replied:
Luego te contesto con calma, hora me largo pitando al trabajo.

No hy Irenes intercaladas. Irene es parte siempre del pasdo. Elena es el nombre femeniino que se repite constantemente. Luego más !!!

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On June 27th, 2007 07:07 am (UTC), [info]mordaz replied:
Ya puedo contestarte con calma.

Lo que te comentaba antes: Irene es un personaje del pasado de la protagonista, únicamente aparece en los capítulos que llevan fecha.

Elena en cambio, es una influencia muy importante en el presente. Aparece mencionada en el Prólogo y todas las partes de la historia que se inician con un "Ahora".

Cierto parecido entre los nombres de Irene y Elena (cinco letras, comenzar y acabar en vocal) no es casual. Su físico aunque distinto, tiene algunos parecidos. Intento crear círculos, sombras y espejos. Su mejor amiga en el pasado, redondeada, dulce, rubia, alta... y su mentora en el presente, adusta, seria, rubia, alta.

Siento si te ha confundido. Si tiras atrás ahora lo verás todo con claridad.

¿Envenenadas? ¿Marc no lo hizo?...

Ah, my friend... verás lo que ha pasado.

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On June 27th, 2007 02:58 pm (UTC), [info]elendiliwen commented:
Vale. Leo "¿Qué le dirías a una persona que quieres si supieras que va a ser la última vez que hablas con ella?) y ya estoy O.O El comienzo es genial. Capta tu atención enseguida y, por añadidura, te hace meditar la pregunta. Excelente. Es realmente una buena pregunta.. y la respuesta es interesante. Mmm, ¿cuál sería la mía? *thinks*

Durante todo esta parte no paro de escribir por todo los folios OMG a lo bestia y un par de apuntes interesantes. La primera teoría que escribo es que las han drogado con algo que tenía pelicilina... los chicos aquellos que conocieron, pero por qué? Luego la elimino. Pero me queda la sensación que todo tiene que ver con los chicos.

"A veces la mente es muy mezquina" Razón tienes

(hey, te sigo comentando luego, vale? que he estado actualizando mi LJ y, cuando me he querido dar cuenta son las 16.57 y voy a llegar a trabajar por los pelos!!)

Un besazo guapísima, y, please, continúa porque es GENIAL!!!
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On June 27th, 2007 03:25 pm (UTC), [info]mordaz replied:
¿Qué ha pasado? Gran pregunta. Comenzamos a ver porqué el 15 de agosto fue un día importante. Pero son sus ramificaciones lo que destruirán la vida de la protagonista y la convertirán en alguien muy diferente.

Espero tus comentarios moviendo el rabo. (mmm, creo que esta figura ha quedado más obscena que entrañable, pero creo que hasta siendo guarra tiene MUCHO significado)

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On November 8th, 2007 09:58 pm (UTC), [info]starlight_giu commented:
vaaya tela O.O así me he quedado, la verdad es que en algún capítulo me perdía pero...jo, este es de los mejores, no por el argumento que de hecho es muy triste, per sí ese sueño que tiene por la fiebre...la forma en que está narrado hace que sea muy real...
waw, voy a seguir jeje
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On November 27th, 2007 02:38 pm (UTC), [info]m_enia commented:
Lo que más me gusta de este capítulo es el ritmo. Las frases cortas y las imágenes como segmentadas, pero precisas.
Me llama mucho la atención la sangre.
Sé que la historia se llama Sangre & Tequila, pero aún así, me llama la atención. Me recuerda a Spike diciendo que la sangre es vida y poder, y por eso los vampiros la beben.
Cualquiera sea el caso, impactante el final.
Ahora comienzo a preguntarme si estaba embarazada una semana antes, cuánto tiene que ver el bendito bebé en que ella no esté enferma y, más importante, ¿qué hizo con él? Porque no parece estar en el presente.
Otra duda, ¿dónde está su marido?
Sigo leyendo... sigo leyendo.
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On November 27th, 2007 03:30 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Creo que el título está bien puesto, cuanto más capítulos escribo y más claro tengo los grandes temas de fondo -o eso me gusta pensar a mí- más contenta estoy con la elección. La sangre significa muchas cosas. Significa vida. Significa familia. Significa... cosas que aún no te cuento.
Obviamente siempre haces esas malditas preguntas tan inteligentes, y yo tengo que callar y morderme la lengua, porque quiero que lo veas tú misma.

Qué placer que me leas, preciosa.
Ahora puedes hacerte a la idea de los líos mentales que tenía y no sabía cómo encauzar.



Edited at 2007-11-27 03:32 pm (UTC)
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On October 3rd, 2008 05:19 pm (UTC), (Anonymous) commented:
Hola, Mordaz:

(Dragonsfenix desde aquí, no me acuerdo de mi contraseña, no estoy en casa)


Ya me imaginaba que iba a estar embarazada, al igual que la enfermedad, aunque yo creía que era in virus como el SIDA, pero bueno, pues se supone que Marc se tensó cuando bromeó la protagonista (perdón pero no recuerdo como se llama, como casi no la nombran, eso es raro y eso hace que tenga algunas otras preguntas [tal vez por ello no lloró, es que hay una teoría sobre los nombres, jaja]).

Muy buen capitulo, da algunas pistas, pero no acordonan con lo del capitulo anterior, tal vez después su esposo muestre su verdadera cara (¿machista?). pero te digo me estas haciendo pensar en algunas cosas que posiblemente pueden pasar.

Los amigos tienen algo que ver y por ello Marc no estaba de acuerdo, aunque le dio un pique saber que era casada, como le encanta a la gente romper reglas.

Bueno, ya lo dejo, sino lo convertiré en kilométrico.

Hasta luego.

Ahora, una corrección, espero no moleste, porque realmente escribes muy bien:

"Cuando se la joven rubia se vuelve..." no sé si esta bien escrito de donde eres pero como que no suena bien es "se" antes de "la".


Había otra pero no encuentro donde.

Ahora si, nos vemos.

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[User Picture]
On April 28th, 2009 08:48 pm (UTC), [info]esciam commented:
Seguí.
¡Sólo te falta poner un buajajá al final! Porque en verdad sí que terminas los capítulos en momentos demasiado cruciales... y yo ya no puedo seguir leyendo, aunque lo deseo...

Es decir, se me hace que pierde al bebé... porque lo pienso, y ya. No creo que haya sido de Marc, porque se protegieron.

Por cierto... ¿ese fue el punto? ¿Que Marc se protegió?

Sobre como se dieron las muertes... demasiado rápido, demasiado atroz, demasiado inexplicable, justo de la manera para que la prota haya entrado en esa negación que tiene, en esa "no siento"... en esa protección ante algo que simplemente, no podía ser...

Y Abel qué se hizo? Yo creí que las habría seguido. Por cierto, eso de que la prota fusionara a Abel e Irene en el sueño... ¿es una pista o algo por el estilo?

¡Hasta Luego!

Pd: me gustaría saber cómo le hiciste para tener ese directorio ordenado, para poder hacerlo en cuanto empiece a subir dos de mis historias... ¡Nah! Mejor traveceo en el LJ.
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[User Picture]
On May 16th, 2009 12:33 am (UTC), [info]dryadeh commented:
Joder, tengo la piel del gallina y me he quedado congelada. Voy a meterme en la cama a la de ya a seguir leyendo. Estoy en shock, no puedo creer que algo que parecía un malestar tonto o una intoxicación de las de toda la vida haya acabado así. No entiendo nada, siento el caos interior de la protagonista, la confusión, las emociones a través de un filtro (y eso que yo no estoy drogada. Es lo que tiene la empatía y tú logras que la lleve hasta el máximo exponente). No me libro de la casi certeza de que los cuatro tipos sanos como manzanas tuvieron algo que ver, sería demasiado casualidad. Necesito leer más, me pongo el pijama y vuelvo.
(GRANDIOSO).
[User Picture]
On May 17th, 2009 04:14 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Éste es uno de los capítulos que más me gusta de S&T.
Creo que está hecho a pinceladas de sentimiento, y fue complicado de montar. La detallista enfermiza que hay en mí me pide más y más información, pero la "artista" sabe que a veces con un frase, con un gesto, se logra más. Encontrar el equilibrio me es sumamente difícil, y no creo que nunca llegue a dominarlo por completo.

Que te haya gustado es algo que me llena de orgullo.
S&T es una apuesta personal por una clase de historia incómoda. Me drenaba la energía, pero cuando acababa un capítulo me sentía profundamente satisfecha.

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On May 19th, 2009 12:37 am (UTC), (Anonymous) commented:
Tania Stratman
Wow!!! qué capítulo, y ese final... de infarto. Era más de pesadilla lo que pasa en el hospital que sus malos sueños. Espero que en algún punto de la historia se desvele qué es exactamente lo que les sucedió.
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