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EL ARTISTA (única parte)

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Estos días estoy de rescate. A la espera que me beteen otro cuento que he acabado recientemente, he estado buceando en mis carpetas y he encontrado esta curiosidad.

 

Se trata del primer “cuento” que escribí para el taller literario, y si puede decirse algo de él es que se trata de un ejercicio de ambientación. En mi caso lo situé en el Japón tradicional, tratando de usar además un estilo de escritura apropiado para el relato. Busqué información para meter la pata lo menos posible y esto es lo que salió. Si hay una palabra para definirlo, creo que es TRISTEZA.

 

Aviso que no se trata de un relato en el que ocurra algo en especial. Era el intento de retratar una situación en un paisaje muy determinado. No creo que pueda leerse rápidamente o esperar emociones fuertes. Para mí es más una pintura que un cuento.

 

Quizá alguien tenga curiosidad y un rato de silencio dónde pintarlo.

 

EL ARTISTA

 

 

La puerta corrediza de madera se abre con un crujido seco. Los ligeros pasos sobre el tatami y el murmullo de la seda del kimono son los únicos sonidos que hace Yukiko al entrar en la habitación en penumbra. Atenuado por numerosas puertas y paredes, se oye de fondo el eco de la fiesta en el gran comedor. Sobre los ocasionales aplausos y risas de los hombres borrachos, destaca una voz clara de mujer cantando una desdichada historia de amor. Una mano experta la acompaña rasgando puntualmente las tres cuerdas del shamishen. Además de la densa y omnipresente fragancia del incienso, la casa está impregnada de los deliciosos aromas de la cena: arroz humeante, sopa de miso, salsa de soja, vinagre suave, pescado, jengibre, verduras al vapor y el frito del tempura. Desde el salón llega al corredor el olor a sake tibio y té caliente. Esta habitación, en cambio, huele a tinta fresca y a papel de arroz.

 

Al fondo de la estancia, una silueta sentada en el porche se recorta contra la claridad que proviene del jardín.

 

- ¿Amano-san?

 

- Konbanwa, Yukiko-san -contesta cansinamente una voz masculina.

 

- ¿Puedo pasar?

 

El hombre la observa por encima del hombro y vuelve la mirada de nuevo hacia el patio.

 

- Hai. Dôzo.

 

Yukiko cierra suavemente la puerta a sus espaldas y ahoga el rumor de la casa. La única luz que disipa la penumbra de la estancia es la que entra a través de gran mampara abierta de papel de arroz que da al jardín. La temperatura primaveral es agradable. Una suave brisa mueve unos rollos extendidos de papel desperdigados sobre una mesa. La habitación de Amano san es muy hermosa. Los paneles de madera clara están decorados con un elegante paisaje de plantas, aves y peces. De las paredes cuelgan pinturas realizadas con tinta negra y oro, y algunos poemas, escritos con su caligrafía cuidada y redonda, una mezcla de manchas negras y líneas delicadas y sutiles. En el centro de la estancia hay una mesa baja de madera, cubierta de rollos de papel de diversos colores, texturas y grosores, y un estuche alargado con muchos pinceles. Una bandeja negra contiene una gran piedra de tinta china. Sobre las esterillas hay dispersos varios cojines bordados. El futón aún no está puesto, y Yukiko se pregunta por qué la sirvienta no lo ha extendido aún en el suelo.

 

Encima de una pequeña cómoda, un bonsai crece atormentado. La mujer no permite que una punzada de inquietud crispe su cara y aparta la mirada del árbol torturado.

 

Yukiko se acerca arrastrando sus cortos calcetines blancos sobre el tatami. El estrecho kimono le impide moverse con facilidad pero avanza con elegancia llevando una pequeña bandeja en las manos.

 

Las grandes puertas correderas dan a un porche desde el que se disfruta una vista privilegiada sobre el vasto jardín. Un par de arces enmarcan la entrada con sus hojas verdes y moradas, parecidas a alargadas estrellas de mar que se mueven con la brisa. Es una noche clara y fresca, con una luna oronda y pálida que se refleja en el estanque artificial rodeado de rocas y juncos. La superficie del agua se rompe por los chapoteos y bocanadas de las carpas rojas y doradas, que nadan entre las grandes hojas de los nenúfares y lotos. El amplio jardín está cubierto de húmedo musgo, líquenes y pequeños arbustos entre los que serpentean estrechos senderos de piedra y puentes de madera. En los suaves montículos hay fresnos, espesas moreras, nísperos cargados y sauces, magnólios y cerezos cubiertos de flores. Las dispersas lámparas de piedra que iluminan el camino parecen ojos brillantes entre los árboles y las hojas de los altos y delgados bambúes. A través de la vegetación se escucha la insistente llamada de los grillos y algún croar de rana. Un chorrillo de agua se desliza por el juego de balancines de madera hasta caer al estanque con un rítmico borboteo. El aire mueve las hojas de arbustos y árboles, arrastrando las fragancias húmedas del vergel.

 

Momo (melocotón), Sakura (flor del cerezo), Mokuren (magnolia), Tsubaki (camelia), Hasu (Loto), Tsutsuji (azalea). Las palabras resuenan en la cabeza de Amano Kyosuke cargadas de olores y colores.

 

La mujer se arrodilla a su lado, recogiendo las piernas bajo la tela del kimono. Deja entre los dos una fuente con una tetera humeante, un plato con pastas de judía dulce y una pequeña taza. Una simple rama de flores rosadas de melocotonero adorna la bandeja. La mujer junta las manos sobre su regazo y observa al joven en silencio.

 

Amano-san está sentado informalmente en el porche y sus pies descalzos descansan sobre el pasillo de madera que recorre el exterior de la casa. A su alrededor los olores tranquilizantes del baño y los jabones se mezclan con el olor fuerte y dulce del sake. Lleva el largo cabello negro recogido en una coleta, prescindiendo de la moda tonsurada de los samurais. El fino yukata de algodón azul oscuro con pequeños motivos blancos se abre sobre el pecho lampiño y las rodillas separadas. Tiene el cuerpo delgado, con músculos redondos y suaves, y manos delicadas, siempre ligeramente manchadas de tinta negra. Su perfil a la luz de la luna es casi femenino.

 

- ¿Por qué te has retirado tan pronto de la fiesta, Amano san?

 

- Estaba cansado –miente él sin dudar- He bebido demasiado.

 

Yukiko reprime una sonrisa y sus pequeñas manos aparecen bajo las anchas mangas cuando se inclina sobre la bandeja. El hombre la mira de reojo, escrutándola sin ser descortés mientras ella sirve el té envuelta en una tenue nube de vapor.

 

Yukiko hace honor a su nombre. Es delicada y fría como la nieve y su tacto desnudo debe quemar. Aunque es algo mayor que él, las arrugas no han aparecido en su rostro oval, de ojos negros y boca demasiado grande comparada con la exquisita belleza de las geishas que cantan y sirven sake en la fiesta. Pero Yukiko es especialmente hermosa.

 

Su kimono es de seda rosa estampada con pequeñas flores en el borde de las mangas y la falda. Un ancho obi más oscuro ciñe su delgada cintura. A estas horas lleva una prenda informal y cómoda, por si el señor la elige para pasar la noche. Miyamoto-sama es inflexible con la limpieza y no permite que sus esposas y amantes usen el suntuoso, incómodo, y muchas veces sucio peinado de las gueisas. Así que recoge su larguísimo y brillante cabello sobre su cuello con una peineta de nácar. Mientras se inclina sobre la bandeja, el kimono y la ropa interior blanca de algodón dejan a la vista el largo cuello y un poco de piel de los hombros. Hasta la nariz de Amano llega el suave perfume a polvos y maquillaje. La mujer apenas los usa porque el señor no soporta encontrar restos de afeites en su piel tras una noche con su concubina preferida. Yukiko huele también a melocotón.

 

- Desaparecer mientras las geishas interpretaban su baile de los abanicos ha sido descortés por tu parte –le reprende ella con frialdad- Es la celebración del ascenso de Miyamoto-sama y todas nos hemos tomado muchas molestias para preparar el banquete. El emperador le tiene en mucha consideración. Es un gran honor.

 

Amano, embriagado por el sensual olor y sorprendido por el reproche, enrojece de vergüenza.

 

- No pretendía ser descortés. Gomen.

 

- No tienes por qué disculparte conmigo –asegura Yukiko, pero está claramente complacida. Así que se permite ser más benévola- No creo que el señor se enfade contigo. Has recitado unos haikus preciosos.

 

- ¿Los has oído?

 

- Sí, con las otras mujeres desde la sala contigua.

 

Yukiko le ofrece la taza de té verde que acuna entre sus manos.

 

- Arigatô gozaimasu –agradece el hombre.

 

Él la toma de sus manos sin rozarle los dedos, notando de inmediato el calor que desprende la vasija de color claro. El vaho le lleva a la nariz el olor fuerte y relajante del o-cha. Bajo la tenue luz, la bebida es turbia y los trozos de hoja flotan en el fondo como pequeñas escamas de papel mojado. El calor reconforta sus manos y el olor le despeja la nariz del perturbador aroma de la mujer. Rechaza educadamente las pastas de judía.

 

Una repentina ráfaga viento sacude los árboles y provoca una lluvia de hojas de cerezo, pequeños corazones blancos y rosados que revolotean como mariposas antes de posarse sobre el agua del estanque. Algunas caen en el pasillo a sus pies.

 

Amano rompe el silencio. - Quiero irme.

 

- ¿Adónde? – pregunta Yukiko repentinamente alarmada.

 

- No lo sé.

 

Más tranquila, ella se permite una sonrisa de suficiencia.

 

-¿Qué harías allá fuera, Amano-san? El país está revuelto y es peligroso andar solo. Eres un artista, un pintor, un poeta. ¿Cómo te ganarías la vida? Tus brazos no están hechos para llevar katana y no puedes enterrar tu talento en un campo de arroz. Eres joven, aún necesitas un mecenas, y el señor te aprecia de verdad. Todos te apreciamos aquí. Además, tu oneesan te echaría de menos.

 

Amano se pregunta mientras saborea el amargo té si Yukiko le presiona a propósito. Ella le ha pedido varias veces que la llame Oneesan, pero Amano no quiere, porque nunca podrá verla como una hermana mayor. Así que se limita a llamarla Yukiko-san.

 

La fiesta parece haberse desvanecido tras las puertas, y ambos comparten el silencio casi religiosamente, disfrutando de los olores, el rumor del agua y el crepitar de las hojas en la brisa nocturna.

 

Acunado por los murmullos, las palabras de un poema comienzan a tintinear suavemente en la cabeza de Amano como gotas de lluvia sobre el tejado. Se escurren hasta su tintero y esperan que él las rescate con un pincel y las extienda sobre el papel. Últimamente todos los gestos de su mano la dibujan a ella. Los trazos de sus kanjis y kanas son la curva de su cuello, el dorso de su mano, la línea de sus hermosos ojos rasgados. Las letras evocan su peinado y los pliegues de su ropa. Tiene que refrenarse para no escribir su nombre en todos sus haikus.

 

Yukiko-sama, mi señora. Yukiko-san, mi igual. Yuki-chan, mi pequeña. Boku no Oneesan, mi hermana mayor.

 

Amano se imagina tomando la blanca mano de la mujer, abriendo suavemente el cuello de su estrecho kimono y aspirando el olor de su cabello y piel. Incluso se atreve a fantasear el poder vislumbrar brevemente sus hombros y sus pantorrillas desnudas. La imagen le excita tanto que teme que el temblor de la taza lo descubra.

 

Pero Amano no alarga la mano, y se conforma con admirar a la mujer de reojo. Ella nunca lo aceptaría. En sus actuales condiciones, no le ve como un hombre de verdad. Si lo intentase se ofendería y no volvería a dirigirle la palabra. No podría soportarlo. Así que no hace nada y sigue bebiendo el té amargo. El momento se escurre en el tiempo y la oportunidad muere con él.

 

Tras una barrera de bambúes, oyen abrirse las puertas que dan al patio cuando comienzan a retirarse los primeros invitados. Les llega el ruido de numerosas pisadas sobre las piedras, el crujido sobre los puentes de madera y apagados retazos de las últimas despedidas.

 

Yukiko se revuelve lánguidamente como si despertase de un agradable sueño. Se tapa la boca con una ancha manga del kimono para esconder púdicamente un bostezo.

 

- Es tarde, ¿desu ne?

 

- Sí.

 

- ¿Y el futón?

 

- Le dije a la sirvienta que no lo pusiera. Quería escribir un rato.

 

Yukiko mira discretamente la mesa, pero no parece que el joven haya escrito nada tras la fiesta.

 

- Entiendo. Pero ya es hora de acostarse.

 

Yukiko se levanta con un susurro de tela y cruza la habitación. Abre el armario y saca un gran futón enrollado que extiende en el suelo con movimientos rápidos y precisos. Amano quiere decirle que no lo haga, que no quiere acostarse, pero se limita a apretar las mandíbulas y clavar la mirada en los posos de su té hasta que lo ve todo borroso. Desde hace unos meses odia las noches. No le traen reposo.

 

Yukiko atusa la almohada y la coloca en su sitio. Luego se acerca hasta él y comienza a recoger la vajilla. Al recoger la taza de las manos del joven, su manga le roza como una caricia.

 

La mujer se retira con un susurro mientras sus pies se deslizan sobre las esterillas.

 

-...Me retiro. Oyasumi.

 

- Hai. Konbanwa.

 

Yukiko abre la puerta corrediza e inclina el cuerpo a modo de despedida cortés antes de desaparecer.

 

Amano cruza los brazos sobre las rodillas y hunde la cabeza. Su mano balancea tristemente la rama de melocotonero.

 

Los últimos retazos de la fiesta se desvanecen, las geishas se han retirado discretamente hasta sus carruajes y los últimos invitados desaparecen en las sombras del jardín, borrachos, mimados y agasajados hasta quedar satisfechos. Los criados retiran rápidamente los restos del banquete, las luces de la casa se extinguen, y los corredores quedan en silencio. Los rumores del jardín son ahora los únicos que oye el adormecido Amano.

 

Amano ha aprendido a odiar las noches en esta casa porque cada una que pasa lo separan más de Yukiko. Él es un artista y no entiende de ardor guerrero, de sangre ni espadas, pero sí sabe de honor y a veces se siente a varios suspiros de cometer el seppuku.

 

Oye sobresaltado cómo la puerta de su habitación se abre. Unos pasos pesados y vacilantes que se adentran sobre el tatami y un cuerpo grande que se desprende de la ropa para acostarse en el futón. Un fuerte olor a sake y sudor masculino ha invadido la tranquilidad de la estancia, imponiéndose sobre el olor de la tinta y el papel. El olor del amo.

 

Amano aplasta las pequeñas flores entre sus manos y aspira con dolor. No sabe si el efímero olor a melocotón hará más corta o larga la noche. Si atenuará o agravará el sufrimiento y la vergüenza.

 

El joven entrecierra las puertas del patio, matizando la claridad del exterior. Se desnuda lentamente desoyendo la respiración pesada y anhelante que llega desde su futón y ya sin nada más que hacer, entra en la hirviente cama con la piel helada.

 
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Vibraciones:
melancholy

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On December 7th, 2008 06:13 am (UTC), [info]obsscure commented:
Es precioso de principio a fin. Y ciertamente es una pintura que se va llenando de trazos vívidos. Podría decir que es como una fotografía mágica (al estilo potteriano) con movimiento, lleno de suavidad, de textura y de detalles que complementan el cuadro. Además tiene la ventaja de presentarme otros elementos como el sonido y el aroma que lo hacen aún mas bello, si es posible.

Y si, la melancolía es el elemento dominante.

Yo que se tan poquito de esta cultura, ni siquiera el nombre de las flores, no sentí la necesidad de ira a buscar lo que significaba algo en particular, pues lo has descrito todo de una forma tan comprensible que lo único que resta es disfrutar de este cuento.

Besos,

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On December 7th, 2008 11:50 am (UTC), [info]mordaz replied:
No es propiamente un cuento, según como yo los entiendo, sino más bien el intento de plasmar un momento de una historia. Y una vergüenza, la del artista obligado a acostarse con su mecenas.
Me alegro que el resultado te haya gustado y hayas podido disfrutar del escenario. Cuando lo acabé de escribir me di cuenta que no había acción, ni casi diálogo, y podía ser más una poesía a veces que un cuento. Pero me gustan sus susurros.
He estudiado japonés dos años y he viajado allí, así que su cultura me es bastante conocida. Me quedo más tranquila si he logrado que todo se entienda.

Muchas gracias por pasarte a leerlo y tener fé en mí.

Arigatô gozaimas

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On December 7th, 2008 09:13 am (UTC), [info]akelos_cry commented:
Es precioso, y tienes razón, más que un cuento parece una pintura detallada, de esas que te hacen sentir que puedes entrar dentro del cuadro. Lo mejor es que puedo reconocer la mayoría de los olores sque describes, por lo que se hace mucho m´s vívido. Me encanta todo lo relacionado con la cultura japonesa, has hecho un buen trabajo de recopilación, te ha quedado genial.

Pensaba que al final al menos le daría un beso a la geisha, pero me ha impresionado.

Un beso ^^

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On December 7th, 2008 12:02 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Me encanta haber podido hacer llegar los olores, uno de los elementos más complejos a representar en una narración, según mi opinión. Estuve mucho tiempo buscando información, sobre las plantas que florecerían en esa estación, sobre el tipo de pinturas de la época y ropajes... seguramente una persona muy versada en la cultura encontraría fallos, pero he intentado reducirlos al máximo.

Tras leer tu comentario, he decidido hacer unos cambios al final para que sea más comprensible. Error mío. Y por no hacer que me lo beteen. Quien se mete en la cama es el señor de la casa, y el artista está muy disgustado con la situación. Y Yukiko no es una geisha, sino una de las concubinas del amo.

Ah, el amor trágico a la japonesa! El pobre artista nunca podría tocar a la mujer de sus sueños, porque ahora hay demasiado que los separa, entre ello la vergüenza de ser a su vez concubina de su mecenas.

Muchas gracias por encontrar un momento para leer esto. Sé que no tiene el carisma de los cuentos de acción o con personajes conocidos, así que valoro mucho tu interés, de veras.


Edited at 2008-12-07 12:03 pm (UTC)
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On December 7th, 2008 12:06 pm (UTC), [info]maya_takameru commented:
Me ha encantado el relato. Más allá del paisaje y los personajes, la forma en que lo has escrito me recuerda a la literatura japonesa, tan suave muchas veces, que cuenta siempre más de lo que dice. Comparte esa misma cadencia harmoniosa que habla de sentimientos a través de formas y olores, de movimientos y colores, que sugiere más que muestra pero que lo deja todo al descubierto para quien sepa mirar. Hay algún error en algunas de las palabras japonesas, pero exceptuando ese mínimo detalle es un cuadro impecable. Lo has bordado ^^
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On December 7th, 2008 12:12 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Gracias, muchas gracias.
Sé que es un relato lento de digerir, y siempre lo he mantenido algo apartado del resto de mis creaciones. Pero estoy repasando escritos inconclusos en mi ordenador (ahora que no tengo mucho tiempo para nada más) y lo vi y me dio pena, porque me gusta su cadencia.

Sé que en su momento hice algunos cambios en las palabras por alguna razón, pero no recuerdo cuál y preferiría que estuviera lo mejor posible. ¿Te importaría, por favor, decirme cuál he de arreglar? Así quedaría mucho más pulido.

Y gracias de nuevo por adevertir el esfuerzo de hacerlo casi poético pqara adecuarlo al lugar dónde transcurre. Algunas personas no lo entendieron y me pedían mucha más acción y diálogo, cuando lo que me sugería el texto eran silencios y olores.

Gracias de nuevo.

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On December 7th, 2008 12:54 pm (UTC), [info]maya_takameru replied:
Es que el estilo japonés es difícil de apreciar en un principio al ser diferente a lo que aquí estamos acostumbrados. Nos choca la cadencia, la suavidad, que se pierdan en las metáforas y dejen la acción de lado. Son textos profundos, de leer despacio, con la respiración acompasada al ritmo del relato. Es todo harmonía. Y es, en definitiva, mucho más difícil de conseguir de lo que pueda parecer. Por eso te digo que me ha encantado, y que lo has bordado, porque esa harmonía de la que hablo está ahí, en cada una de las palabras.

Sobre las palabras japonesas... La verdad es que no soy ninguna experta ni he estudiado nunca japonés, lo que sé es por ver anime en versión original y de indagar un poco por mi cuenta, así que tampoco me hagas mucho caso. Pero bueno, así en general, no se escribe gueisha ni gueisha, sino geisha; kobanwa se escribe todo junto (la primera vez lo has escrito separado); omae significa "tú", así que omae no oneesan no significa "mi hermana" sino "tu hermana" (los hombres para referirse a sí mismos suelen usar ore o boku, siendo el primero más rudo que el segundo (creo)); y no es escribe arigatô gozaimas sino arigatô gozaimasu. Aunque se pronuncie "gozaimas", se escribe acabado en u, que apenas se pronuncia en japonés.

Aparte de eso, creo (pero nunca estoy muy segura de eso) que los nombres y los sufijos -san, -chan... se escriben pegados al nombre con un guión (Amano-san), aunque igual tampoco están mal escritos si se ponen separados.

Y creo que más o menos eso es todo. Hay algunas cosas de las que no estoy muy segura (como lo del ¿desu ne o el hai, que se traduce al español como "sí" pero que los japoneses no suelen usar en ese sentido sino más bien con una conotación algo más fuerte, creo), pero sobre eso ya no te puedo decir nada porque como ya he dicho en japonés no soy más que una novata que se ha tragado mucho anime xD
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On December 7th, 2008 01:10 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Muchas gracias por tomarte la molestia de marcarme las palabras a cambiar. Aprecio mucho que me rectifiquéis, porque creo que un texto tiene que ser lo mejor posible, y eso sólo se logra tras ver la reacción del que te lee y considerar su opinión. Hago las modificaciones!!!

Gracias de nuevo!!!!!!

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On December 7th, 2008 08:03 pm (UTC), [info]demona0 commented:
Es todo tan visual... lo he visto todo dibujado con el estilo de "la espada del inmortal" sólo que aquí, además, se podía oler el té, escuchar los murmullos apagados de la fiesta y sentir la brisa

La verdad es que nunca me han gustado demasiado las historias en las que el autor se lía a poner palabras japonesas pero me has hecho descubrir que si se emplean bien, con las descripciones adecuadas, hacen la historia mucho más realista.

El cuento es una gozada, casi se respira esa calma japonesa. Es por eso que el final resulta tan impactante, casi como una jarra de agua fría

Y esta parte:
Acunado por los murmullos, las palabras de un poema comienzan a tintinear suavemente en la cabeza de Amano como gotas de lluvia sobre el tejado. Se escurren hasta su tintero y esperan que él las rescate con un pincel y las extienda sobre el papel. Últimamente todos los gestos de su mano la dibujan a ella. Los trazos de sus kanjis y kanas son la curva de su cuello, el dorso de su mano, la línea de sus hermosos ojos rasgados. Las letras evocan su peinado y los pliegues de su ropa. Tiene que refrenarse para no escribir su nombre en todos sus haikus.

Pura poesía
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On December 8th, 2008 08:13 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Cuando lo escribí para el taller, me comentaron que tenía que incluir más acción y diálogo, y tras pensarlo detenidamente, decidí no hacerlo. No habían entendido qué trataba de representar en el relato (o el error fue mío al no lograr que lo entendieran). Supongo que no es un cuento al uso. Lo he conservado tal y como lo escribí porque para mí tiene sentido al leerlo en voz alta, dándole la entonación y la cadencia correcta.

El final es lo que matiza toda la historia, lo que la hace más comprensible. El abandono de la fiesta. La negación de extender el futón. La tortura del bonsai. Los pensamientos derrotistas del artista. Creo que una segunda lectura aún lo hace más triste.

Gracias por resaltar ese párrafo en concreto. No soy poetisa y no tengo el don, pero traté de crear poesía con mi prosa. Ver que lo he logrado hace que coja una nueva dosis de confianza en lo que puedo hacer.

Gracias por tener siempre esa confianza ciega en mis posibilidades. You make me write.

Edited at 2008-12-08 08:13 pm (UTC)
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On December 7th, 2008 10:35 pm (UTC), [info]joanne_distte commented:
No me extraña que dijeras que era una pintura, porque es que lo es. Está tan detallado todo que puedes imaginar absolutamente todo y la lentitud de la historia se hace muy agradable. Lo que te dicen de las palabras japonesas usadas en la historia es totalmente cierto, lo que es incómodo leerlas porque no vienen a cuento (de hecho ya verás como iratxe se pasa por aquí criticando justo eso xD que lo odia), pero aquí está tan pensada cada palabra que lo único que hacen es meterte aun más en la historia. El final, como siempre, buenísimo e inesperado.

(Y ni qué decir de lo que podemos aprovechar este relato para poder escribir fanfic que se desarrollen en Japón en esta época xD)

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On December 8th, 2008 08:20 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Le llamo pintura porque en una narración normal nunca abusaría de tanta descripción. Ralentizaría demasiado la lectura y el lector se aburriría. Pero creo que en este relato no puede haber prisa, y que se puede saborear cada frase llena de matices (sueno muy arrogante que lo diga yo, pero te aseguro que tardé mucho tiempo en construir cada una de las oraciones y buscar los adjetivos correctos). Incluso la leí siempre en voz alta para darle la carencia que me pareció más poética.

En el taller no lo entendieron. Quizá hice algo mal. Ñañañañaña.

Traté de usar palabras japonesas para ambientar, pero sólo aquellas que podían deducirse sin problemas por el contexto inmediato. Normalmente no lo hago, pero aquí quise experimentar (era un taller literario, no???)

Sólo te faltaba a ti tener otro escenario para desarrollar más fanfics. Por cierto... últimamente escribes fanfic de fandoms que no controlo buah!! *lloriqueo*

Y quiero que sigas con tu original, que me pareció eso MUY original y bien escrito.
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On December 11th, 2008 01:08 am (UTC), [info]joanne_distte replied:
Ya, es que últimamente entre que no lees HP (y casi ni lo toco) y que estoy con unos fandoms minoritarios... XDDD en fin, a ver si saco algo que puedas leer. De todas formas estoy muy contenta con la novela. Saqué casi 35000 palabras en el NaNo y la tengo a un poco menos de la mitad, pero espero terminarla y no esperar a continuarla hasta el siguiente NaNo. No he subido porque no me gustó demasiado como quedó, llevaba las ideas un poco con pinzas e improvisé muchísimo, así que me centré demasiado en la descripción y en el viaje (el camino, digamos) y dejé un poco de lado el desarrollo psicológico de los personajes. Tengo que releer con calma y alargar muchísimo unas partes y borrar otras, porque el argumento de la maldición lo he dejado demasiado de lado y tendría que ser más importante en la primera parte. Y pensar más los personajes xD que me los iba sacando de la manga de una forma impresionante jajaja XD

Y en fin, que estoy deseando seguir leyendo estas pequeñas aventurillas tuyas con tus historias ♥
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On December 8th, 2008 01:52 am (UTC), [info]phantasiasuiris commented:
Justamente ahora, antes de leer tu texto, acabo de rendir un examen internacional de japonés, así que ha sido algo como sentirme perseguida por el idioma y la cultura xD Dentro de lo extraño que suena decir esto, pero esa sensación de "ver algo por todas partes", por lo grata de tu forma de escribir, ha resultado agradable y no molesto.

Me ha parecido precioso n.n me recordó que tengo que terminar de leer 'Lo bello y lo triste' xD no sé por qué exactamente, pero me devolviste las ganas de leer literatura japonesa (cosa que en vacaciones, sí se aprecia)

En fin, como ya es muy tarde y me muero de sueño, solo me queda decirte que disfruté gratamente la lectura n.n Las escenas, las sensaciones y las texturas de la imagen mental eran palpables (y adoré el final con slash, fracnamente lo ADORÉ)

Besitos :D

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On December 8th, 2008 09:17 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Normalmente no escribo con este detalle casi enfermizo, y tengo debilidad por la acción y el diálogo. Éste fue un caso muy especial.

Ah, los exámenes de japonés!!! Los recuerdo, los recuerdo. El listening era lo que peor llevaba, no entendía nada de nada.

Con la literatura japonesa me pasa lo mismo que con su cine... su ritmo es diferente al que estoy acostumbrada, y reconozco que hay que armarse de valor y tiempo para disfrutarlos.

El final de la historia creo que es lo que matiza y da sentido a la melancolía del relato.

Muchos besos para ti!

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On December 8th, 2008 09:38 pm (UTC), [info]phantasiasuiris replied:
¿También los rendías? Genial toparme con alguien que los conozca n.n la mayoría de la gente ni siquiera sabe que existen :D Yo con el listening no tengo grandes problemas, pero detesto con toda mi alma la gramática (nota: Este año el auditivo estuvo especialmente fácil y gracioso, al menos en mi nivel, uno era sobre un tipo que le mentía a la novia diciendo que había ido a comprar unos regalos con su hermana...)

El, como lo llamas "detalle enfermizo" del relato, en algunos párrafos produce el 'salto compulsivo de algunas cosas', pero aún así resulta muy llevador en comparación con libros publicados del mismo estilo. Personalmente me encantó, porque está muy acorde con la historia que desarrollaste, se nota que ha sido muy bien pensado.

Hoy justamente comienzo mi 'época de lecturas del año', habiendo terminado la facultad puedo dedicarme a ello, y después de leerte he decidido comenzar el año con Tokio Blues de Murakami ¿Lo has leído? Hoy me he dado una panzada de más de 200 páginas y estoy enamorada y atrapada por la historia.

En fin, disculpame por la 'reply' charlatana x//D si prefieres que no las deje solamente dímelo, n.ñU tengo la manía de extenderme con todo. Disculpame.

Besos!
[User Picture]
On December 9th, 2008 03:48 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Estudié japonés en la universidad y luego con varios profesores. Lo he dejado porque, al ser un idioma que no uso a diario, se olvida con una facilidad pasmosa.

No he leído Tokio Blues, aunque he oído hablar a varias personas de mi f-list que lo estaban leyendo o ya lo habían hecho. ¿De qué va?

No te disculpes por charlar, al contrario, es la mejor manera que nos conozcamos todos, ¿no? ;)

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On December 10th, 2008 12:49 am (UTC), [info]phantasiasuiris replied:
Ese es el tema del japonés :( cuando uno lo comienza, deberían poner la advertencia de que es algo que uno tiene que estudiar toda la vida (estudiar toda la vida, mudarse a japón o casarse con un japones, son las opciones para no olvidarlo) Lastima que los idiomas orientales sean tan difíciles de practicar. Por cierto, aprovechando que mencionas la universidad ¿qué estudiaste? n.n

Con respecto al libro, yo Tokio Blues lo comencé ayer y ya lo terminé en el mismo día, siendo casi 400 páginas. Es muy bueno, ahora paso a hacerte dos resúmenes (el primero sin spoilers y el segundo sí xD porque no sé cómo serán tus preferencias)


RESUMEN SIN SPOILERS:

Tokio Blues es una historia narrada en primera persona, pero de esas historias bien narradas en primera persona. Los temas principales del libro podrían resumirse en: sexo, locura y muerte (los románticos dicen “amor” en vez de “locura”, pero yo creo que están entrelazados e, igualmente, no soy una romantica), todo casi con banda sonora incluida (los Beatles y Bach, entre otros)

El libro se encuentra muy bien estructurado y cada elemento tiene su lugar, el sexo sazona la historia y se encuentra crudo y real, la muerte da pie—más bien patadas— a las situaciones y la locura es quien hace que la historia gire y se contorsione, pero no es de esa “locura” que de ir parranda, sino de la que te hace colgarte de un árbol, cortarte las venas y buscar la muerte sin dejar ninguna carta ni razón aparente. La historia ronda al rededor de un chico cuyo mejor amigo de nombre Kizuki se suicida a los diecisiete.

El grupo social de la infancia del protagonista era muy pequeño: Kizuki, la novia de Kizuki con quien casi no habla y él.

El protagonista de nombre Watanabe y Naoko (la novia de Kizuki) se encuentran un año después por casualidad en Tokio, donde Watanabe ha ido a estudiar la universidad y las cosas no dejan de girar de formas maravillosas desde ese momento.

Cada personaje es un mundo completo y al final se van entrelazando cada vez más, la forma de escribir del autor es atrapante, me gusta como describe algunos tics de los personajes, resulta muy visual y claro. Uno puede devorar el libro en pocas horas, aunque en mi caso, no estoy tan segura de si yo me comí el libro o viceversa.

RESUMEN CON SPOILERS (LEVES) Y (MÁS, SÍ, TODAVÍA MÁS) APRECIACIONES PERSONALES:

Los personajes principales son muy interesantes, pero después van apareciendo más: Como Midori, que es una chica excéntrica que lleva a Watanabe a ver una película porno y da diálogos como este:

«—Watanabe… ¿a los hombres se les para con escenas como esta?

—Sí, algunas veces.

—Entonces, ¿me estás diciendo que un cine así en un segundo ¡glup! hay 45 penes erectos en la sala?»


Naoko también es muy interesante, tras la muerte de Kizuki sufre un deterioro mental que la hace terminar internada en un instituto al cual Watanabe la va a visitar. El autor maneja muy bien lo que es la locura, la describe, la hace una presencia y muchas veces pareciera que Watanabe también va a ser alcanzado por ella.

Naoko se hace amiga de una mujer de “hermosas arrugas” en el loquero y Watanabe también. Este personaje fue el único que me consiguió hacer llorar en las últimas páginas del libro y no, no soy una persona de lágrima fácil. La historia de esta mujer es muy interesante, como es que describe su propia locura desde la comprensión de que es algo que deberá llevar toda su vida. Cuando narra su historia resulta enternecedora y aterradora a la vez, porque el autor se mete dentro de la mente humana y muestra cosas que nos pueden pasar a todos y que son horribles como solo son las enfermedades mentales. Por esta parte de la historia hay incluso femslash, la historia tiene casi de todo xD (;____; solo le falta slash, pero puede imaginarse con un poco de maña xD)

Es una historia de amor y locura, de muerte y vida. Dinámica e interesante, tiene toda mi recomendación ;)

Nota: Otra vez me extendí u.uU tengo que dejar de abrir el Word para mandar las replys X//D En fin, espero haber sido más o menos clara con respecto a que el libro tiene mi visto bueno!

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On December 8th, 2008 10:23 am (UTC), [info]annatb commented:
Hola guapa!!

Tenías razón, es más una pintura que un cuento. Las descripciones, especialmente la del jardín, son estupendas y lo he visto todo. Desde los movimientos de ella hasta el temblor de la taza de él.

Y la historia. Te juro que mientras leía estaba muy calmada, como metida en ese jardín con el sonido de las hojas de los árboles y el agua pero luego, los tres últimos párrafos han sido como un jarro de agua fría. Te juro que he tenido que releerlos porque después de todo lo demás, es buf, muy duro el final. Pero es perfecto y realista así que no da la sensación de que está allí para tener algo impactante.

Lo único que me ha "molestado" (y lo pongo entre comillas porque tampoco me ha molestado exactamente) son tantas palabras en japonés. Lo hacen todo mucho más claro y enfatizan mucho el tipo de lugar donde están. Pero cuando veo eso, me da la sensación de que intentas exagerarlo demasiado. Una vez un director de cine dijo que en las pelis de época intentaba poner el menor número de carruajes posibles porque, al fin y al cabo, no son más que un medio de transporte. Porque, comparándolo con el cine ambientado en la actualidad, los coches no salían a cada momento, ¿sabes? No sé si me estoy explicando, la cuestión es que cada vez que en tu cuento leía una palabra en japonés, me acordaba de esas palabras.

bueno, guapa, que me gusta mucho que rescates cuentos, eh?

un beso!
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On December 9th, 2008 03:59 pm (UTC), [info]mordaz replied:
En mi época del taller literario experimentábamos con muchos materiales distintos. Dividíamos el trimestre en temas. Éste fue mi primer escrito, y tenía que ver con los sentidos. Los cinco. Así que traté de crear un texto en el que todos ellos estuvieran presentes, rodeando al lector.

Tengo también otro cuento inconcluso sobre el mismo tema, aunque no tiene nada que ver. Se llama "El mercado de lo Insólito" y la pena es que está casi acabado pero me falta repasar, limpiar, llenar párrafos y anudar toda la parte final.

En cuanto a las palabras en japonés, traté de que se entendieran por contexto. A ti te han hecho "saltar" del texto, lo que es una pena. A mi me suele pasar con otros relatos que he leído y también utilizan este recurso. En cambio, parece que a otras personas que me han dejado comentarios les han encajado mejor. Lo entiendo.

Ya ves que he rescatado otro nuevo, el de caperucita. Tengo más, sin acabar, y no sé, me da pena pensar que pudse terminarlos. Colgarlos en el LJ es la excusa perfecta para ir terminándolos. Seguro que tú tienes muchos comenzados por tu ordenador ;)


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On December 10th, 2008 09:24 pm (UTC), [info]riatha commented:
Joder, no me esperaba para nada el final...

Supongo que para un artista no debe de haber nada más triste que verse obligado a dormir con su mecenas para financiar su obra. Es un poco... no sé, ¿humillante? No encuentro la palabra.
El hecho de situarlo en Japón y tal supongo que hace que sea aún más triste, pero lo que realmente me ha gustado son las descripciones. No sé si es porque estoy acostumbrada a leer cosas no tan descriptivas y con más diálogo y acción, pero siempre me gusta cuando te leo la forma en que describes las cosas, como muy detallada y llena de matices y palabras exactas.

Y eso, ¡nos leemos!

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On December 14th, 2008 04:03 am (UTC), [info]lexa_dartle_moo commented:
A veces tanta descripción aburre pero tu lo has hecho a la perfección. Me encanta. El final me ha dejado descolocadisima.

Besos guapa

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On December 21st, 2008 05:48 pm (UTC), [info]mordaz replied:
Sé que es muy muy descriptivo. Y sé que sería más light con más acción o diálogo... pero yo lo veo casi como una poesía, y que tiene su ritmo interno.
Hay que probar hacer de todo, no ? ;)
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On December 24th, 2008 05:45 pm (UTC), [info]wild_nympha commented:
Precioso. Has trazado tu propia poesía con tinta hasta llegar a un final asombroso.

Me ha encantado ;)

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On April 24th, 2009 06:43 am (UTC), [info]bytter commented:
Hace mucho tenía guardados en mi palm (moi, siempre tecnológica) estas notas, a medida que leia iba dejando escritas las sensaciones, y luego al releer me acordé que tengo una letra horrible, que ni yo misma me la entiendo muchas veces, así que leí de nuevo y ahí pude descifrar mi propia "Rosetta" (según alguien que me conoce mucho..."ni champoleón me descifra", jeje)

it says.."extraordinaria, sublime guapa (tu y tu texto, obvio). A medida que leía me imaginaba leyendo el guión de una película, un script. Es la forma en que lo viví; en colores, puedo ver, oler y sentir aromas, sabores, texturas, sonidos.

Comenzar a leer y sentir una "saudade" enorme por tus letras fue todo uno solo.

Mentiría si te digo que me sorprendí del final, después de un tiempazo creo reconocerte y además dejaste muchas hebras sueltas para hilar :D,

Me gusta el cuadro coloridamente melancólico que pintas, especialmente al imaginarmelo sentado solo con la ramita en sus manos.

Me ha parecido de una belleza única, de una frescura y elegancia matadora, volviste a entrar como brisa fresca en mi.

besos guapa
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