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Mordaz · Files


Escribir es Catarsis

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 TEMPORADA 1 · EPISODIO 4: "Hilo musical"

A veces creo que en nuestra oficina debería pasearse un equipo de cámara, como The Office, para que nos grabara durante la jornada laboral. No sé si el resultado sería una comedia, un estudio sociológico o bien un documental sobre trastornos maniaco-depresivos.
 
Yo sería Jim Halpert. Tengo la nariz más pequeña, eso sí.
 
Hay elementos muy importantes en una oficina, aparte del trabajo. Quizá más. El suministro del agua y quién lo tiene que acarrear desde el ascensor a su soporte. Bajar al altillo y reponer los paquetes de folios. La temperatura del aire acondicionado. La limpieza del comedor, cuyos turnos nunca se cumplen. El mantenimiento del baño y las investigaciones pertinentes sobre quién ha acabado el papel y no lo ha substituido. Quién tiene que atender a las visitas en la sala de reuniones y si servir café es un menoscabo para nuestra identidad como mujeres y profesionales. Cosas importantes, esenciales, dignas de conflictos a escala planetaria.
 
Y el hilo musical.
 
¿El conflicto de Gaza? ¿El Tibet ocupado? ¿La clonación humana? ¿El Euribor?… Es que la gente se ahoga en un vaso de agua.
 
Vayamos a cosas importantes.
 
¿Dónde?:
The office
Vibraciones:
apathetic
Soundtrack:
El puto hilo musical
* * *
Ante el recibimiento que están teniendo estas crónicas de oficina (tributo a mi desagrado por no haber nacido súper-millonaria), he decidido darles su propio espacio para que cualquiera pueda reírse un rato con ellas.

Repite conmigo: Soy un mercenario. 
No soy un samurai que le debe fidelidad absoluta a su señor.
Si en otro lugar me dan horario flexible, ancho de banda enorme, café gratis y compañeros frikis (y un sueldazo!!) me iré de aquí haciendo la croqueta por el pasillo central.
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TRABAJAR NO DIGNIFICA

Sex (o Falta de Sex)  & The Office
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DESPACHO 1 · Trabajar no dignifica
O cómo volver a la oficina tras las vacaciones crea desarreglos neuronales.


DESPACHO 2 · Too sexy for my boots
O cómo sobrevivir cuando todo el mundo te desea.


DESPACHO 3 · El hombre Coca-Cola Light y el Portal Místico
O cómo sobrevivir en una oficina llena de tías 10 horas al día y proveedores salidos de un catálogo de monstruos.


DESPACHO 4 · (Don't) Play it again, Sam
O cómo el hilo musical es un factor importante en la rebelión de los trabajadores.
 DESPACHO 5 · Cuando tu trabajo es mentir
O cómo las cosas serían más divertidas (y más sangrientas) si las empresas fueran más sinceras con sus clientes.
  
¿Dónde?:
The office
Soundtrack:
El hilo musical
* * *
Una nueva batallita de mi oficina. Ya las conocéis.
 
Somos casi todo mujeres en mi trabajo. O sucedáneos. Es un hecho. Cuando lloramos al jefe desesperadas para que coja más chicos (a ser posible entre los 18 y los 35), él se ríe con su dentadura grande y postiza, un sonido grave y cruel. Dice que le gusta trabajar con mujeres porque somos más eficientes y comprometidas. Como venganza, nosotras nos dedicamos a pasar por la destructora de documentos todos los CV de posibles aspirantes femeninas.
 
Nos pasamos una media de 10 horas juntas, peleándonos por el dominio de las únicas tijeras que cortan bien, compartiendo la comida de las fiambreras, apretadas en el ascensor, bebiendo del mismo vaso cuando se lo dejan en tu mesa… nos prestamos tampax, nos rozamos al pasar en el baño, nos damos culazos para usar el fax, detectamos al instante si alguien se ha comprado una camiseta nueva y nos lo contamos TODO… Uno pensaría que, o bien decidimos montar una gran orgía vestidas de Lady Marmelade (lo único que nos falta por hacer juntas) o a estas alturas estamos desesperadas por oler algo de testosterona por los pasillos.
 
Estamos desesperadas.
.
.
 
¿Dónde?:
The office
Vibraciones:
chipper
Soundtrack:
El puto hilo musical
* * *
Todo el mundo quiere mi atención.
Los llevo locos. Me llaman continuamente. Tengo que inventarme cien excusas, porque no puedo atenderlos a todos. Tengo acosadores. Soy una mujer ocupadísima… you know.
 
Podría decirse que tengo un sex-appeal arrollador, que lo tengo. O un palique seductor (no lo dudes). O una voz sensual al teléfono. Una caída de pestañas que haría que Paris me raptara y creara un conflicto entre países. O que el mismo Drácula cruzara océanos de tiempo para encontrarse conmigo (léase con acento de valaquia, o sea, valaqués). 
 
Cuanto me gustaría contaros todo esto y que fuera cierto. Y lo es.
 
El jefe de logística me manda mensajes internos (de esos que aparecen en la pantalla mientras miras porno en Internet, dándote un susto de muerte) para que revisemos juntos las docenas de diseños que le debo. Me llama MOROSA. Con cariño. Aunque creo que al quinto mensaje he comenzado a notar un tic nervioso en su ortografía.
 
Me llama por teléfono el responsable de marketing para que no me olvide de asistir a la reunión el miércoles. Me lo recuerda dos veces, porque nos conocemos. Ja, ya le gustaría a él.
 
Me llegan mails de los proveedores pidiendo instrucciones, a mí!!! Y yo que aún no sé dónde he guardado la calculadora y tengo que pedir prestados dedos para hacer las cuentas. Si supiera hacerlas. Soy de letras.
 
Se aposenta cerca de mi mesa la chica de Internacional, con esa sonrisa de buitre oliendo un cadáver. Quiere que le arregle la información para la feria de París. Llevo ignorándola diez minutos, pero parece una estatua de cera. Me echo el vaso de agua encima y me escurro al aseo, donde paso media hora contando azulejos.
 
Se presenta un comercial a traerme las maquetas de varios proyectos, y yo que no recordaba la cita, ni qué le había pedido. Hago esa cara adorable de soy boba que me sale muy bien, porque no me hace falta fingirla.
 
La compañera de Contabilidad nos pasa una propuesta para cambiar las músicas del hilo musical. Tras leer las 18 opciones, decido que:
 
  1. Excellence: Las grandes sinfonías por las  grandes orquestas, un canal clásico de referencia para melómanos.
  2. Light experience: Música para la relajación, para una experiencia plácida a través de atmósferas luminosas.
  3. Copla: Un canal con la tradición de la música española, un género propio que no debe ser.
O sea, que elijan lo que quieran. Pasad de mí.
 
Mi padre me llama al móvil, que no olvide la cita del fin de semana ¿ein?
 
Mi novio me llama al móvil y me recuerda que no coma mucho, que tenemos barbacoa para cenar (en qué cabeza cabe?). Mañana he quedado con unas golfas a tomar unas copas, y el jueves no sé si podré escaparme de una reunión del taller literario, que por lo visto, quieren que siga insultando sus cuentos.
 
Everybody wants me!!!
¿Dónde?:
The office
Vibraciones:
pleased
Soundtrack:
El hilo musical
* * *
Que me digan lo que quieran: el trabajo no dignifica al hombre.
Al menos a esta mujer no. ¡¡8 horas!! Así, sin anestesia ni nada, sin beso en la boca, a bocajarro, sin tiempo de aclimatación, chapuzón de lleno y en bomba a la piscina helada.
 
Resumen rápido:
 
Mails (centenares de ellos. Qué pena no poder hacer DELETE ALL y acabar antes. El mundo sería tan sencillo…)
 
+ Proveedores preguntándote cómo ha ido el verano (“bien, qué quieres que te cuente. NO ESTOY para que me hinches los ovarios. Es mi primer día y no me digas que no llega mi encargo porque me da un derrame”).

+ El jefe (lleno a rebosar de nuevas ideas y energía nerviosa. Saliéndole por los ojos como rayos láser.  Husmeando tras tu nuca para saber cómo está todo mientras tú buscas excusas simplemente para NO PENSAR. ¿Alguien necesita que le grape algo? ¿Te cuento los clips? ¿Probamos si con el celo se pueden quitar los poros de la nariz? Y sobre la mesa te mira esa carpeta llena de cosas pendientes. Es cuando te maldices por archivar para septiembre ese pedazo de MARRÓN que te veías incapaz de afrontar a finales de julio)

+ Las compañeras (Lo mejor. Qué hartón de reír. Discutiendo cosas TAN intelectuales y trascendentales como el físico de atleta de los 300 mastuerzos espartanos o si dejaríamos que la Jolie nos hiciera una limpieza de bajos, por no hacerle el feo a la chica. Opiniones varias. Quien diga que no, miente. Y planeando YA otra salida nocturna con alcohol y sin bragas, y aceptando que hasta por debajo de los 18 podría considerarse lícito jajajaja – qué enfermas- )

+ RENFE (esa gran amiga… podría hacer odas sobre nuestra tormentosa relación. Empiezan con hijaputa y acaban parecido).
 

Es lo que tiene de hermoso trabajar, aibó, aibó. Yo sería una rica estupenda. Nada de hacerse ver… con estilo. Y con harén. Los 300 y alguno más allí metido. Bien cuidados y alimentados. Enchufados a la cinta de correr para tenerlos en forma. Por si bajaba a verles de sorpresa en mi batín de seda para pasar revista y les hiciera el favor de llevarme alguno al catre. O dos. O tres. O que simplemente me hicieran la ola al pasar por delante. Tengo gustos sencillos.
 
Divago.
 
Por lo demás he tenido 2 horas de tren (ida + vuelta) y me he pasado el rato escribiendo en mi libreta, con una letra ilegible que ni el mejor grafólogo. Y por supuesto, tapando con la otra mano, rollo pantalla, para que la persona de al lado no pueda leer nada (si puede descriptar mis garabatos) y pensar que estoy mal de la chaveta.
 
Yo, mi PSP que sólo uso para oír música (ya podía usar el IPOD, pero NO, porque yo lo valgo, y si me he gastado la pasta, que todo el mundo lo sepa), mi libreta de corazones (era muy barata y estábamos en una gasolinera cuando la compré, tengo EXCUSA) y mi bolígrafo quedándose sin tinta. En proceso creativo. Energía mental. Se podría alimentar a una ciudad si me conectaran un enchufe en la nariz. Jajaja Barcelona, nunca más sin apagones.
 
Vale, que he visto la luz y he adelantado. Al menos he planificado. Así que no ha sido una pérdida de día. A ver si puedo ver un episodio de BattleStar Galactica, o de Deadwood o de Burn Notice o de Bones antes de meterme de nuevo delante del teclado.
 
Qué día!!!   
 
 
¿Dónde?:
Mi despacho -bendito lugar-
Vibraciones:
crazy
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